La operación se extendió durante más de ocho días en el bloque Bandurria y fue monitoreada desde el centro de control remoto de la compañía. YPF informó que el trabajo concluyó sin incidentes y aseguró que el resultado acerca su desempeño a los estándares de la cuenca Permian, en Estados Unidos.
YPF alcanzó un nuevo hito operativo en Vaca Muerta al completar 203 horas continuas de fractura hidráulica mediante un sistema remoto y autónomo. La operación se desarrolló entre el 2 y el 11 de julio en el bloque Bandurria y se extendió durante ocho días y once horas sin interrupciones.
El resultado fue informado por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, quien destacó que todo el proceso fue monitoreado desde el Real Time Intelligence Center (RTIC) de YPF y concluyó sin incidentes.
La continuidad de una operación de fractura durante más de ocho días constituye un indicador relevante para la productividad de los desarrollos no convencionales. La reducción de interrupciones permite aprovechar mejor los equipos, disminuir tiempos improductivos y acelerar la puesta en producción de los pozos.
En Vaca Muerta, la etapa de fractura es uno de los componentes más intensivos y costosos dentro del desarrollo de un pozo. Luego de finalizar la perforación, las ramas horizontales son estimuladas en diferentes etapas mediante la inyección de agua, arena y aditivos a alta presión. Este procedimiento genera las microfracturas necesarias para liberar el petróleo o el gas alojado en la roca.
La compañía no precisó públicamente cuántas etapas fueron completadas durante las 203 horas, cuántos pozos integraron la operación ni qué volumen de arena y agua fue utilizado. Tampoco informó la productividad alcanzada por hora o por jornada, datos que permitirían comparar el resultado con otros registros operativos de la cuenca.
Sin embargo, el aspecto distintivo del anuncio es que la operación fue ejecutada de manera remota y autónoma. Esto supone que buena parte del seguimiento, el análisis de parámetros y la toma de decisiones se realiza desde un centro de control, utilizando información transmitida en tiempo real desde el yacimiento.
El RTIC forma parte del proceso de transformación tecnológica impulsado por YPF para centralizar el monitoreo de sus actividades. Desde allí, los equipos técnicos pueden seguir las operaciones, analizar datos en tiempo real, detectar desvíos y ajustar parámetros con el objetivo de mejorar la eficiencia y reducir los tiempos no productivos.
La propia compañía define estos centros como una herramienta para controlar sus operaciones y tomar decisiones basadas en información en tiempo real, dentro de un modelo de mejora continua. El esquema también permite integrar especialistas que no necesariamente se encuentran físicamente en la locación donde se desarrolla la fractura.
“Es un hito para Vaca Muerta que nos acerca aún más a los estándares del Permian”, afirmó Marín al comunicar el resultado. El directivo sostuvo que la incorporación de innovación, tecnología y excelencia operativa permitirá que YPF compita con los principales desarrollos no convencionales del mundo.
La referencia al Permian no es casual. Esa cuenca estadounidense funciona como principal parámetro internacional de productividad para Vaca Muerta debido a la escala de sus operaciones, la estandarización de los procesos y la velocidad con la que las compañías perforan, fracturan y conectan nuevos pozos.
Alcanzar una operación continua no significa solamente trabajar durante más horas. Para mantener el bombeo durante varios días es necesario coordinar el abastecimiento de arena, agua, combustible y productos químicos, además de sostener la disponibilidad mecánica de las bombas y garantizar el funcionamiento de toda la infraestructura asociada.
Una interrupción por fallas técnicas, problemas logísticos o falta de insumos puede extender el cronograma y aumentar el costo final de la completación. Por ese motivo, el desempeño informado por YPF refleja tanto la incorporación de tecnología como la capacidad de coordinación de toda la cadena operativa.
El anuncio también se inscribe en la estrategia de la petrolera de estandarizar los diseños, industrializar las operaciones y aumentar la cantidad de pozos terminados con los mismos recursos. En los desarrollos masivos de shale, las mejoras repetitivas en tiempos y costos pueden generar un impacto significativo sobre la rentabilidad general de los bloques.
YPF no informó si las 203 horas representan un récord absoluto para Vaca Muerta o un máximo interno de la compañía. Por esa razón, el resultado debe ser presentado como un nuevo hito operativo de la empresa y no necesariamente como el mayor registro alcanzado por toda la industria en la formación.
Más allá de esa distinción, la operación muestra cómo la competencia dentro de Vaca Muerta está avanzando hacia una nueva etapa. El desafío ya no pasa únicamente por disponer de recursos geológicos, sino por perforar y completar más pozos, reducir costos, evitar interrupciones y sostener estándares de seguridad cada vez más exigentes.
Con la operación realizada en Bandurria, YPF busca demostrar que puede acercarse a los niveles de eficiencia de las principales cuencas de shale del mundo. El próximo paso será sostener estos rendimientos de manera regular y trasladarlos a una mayor cantidad de equipos y áreas.





