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Zona Fría: Diputados dio media sanción y la Patagonia vuelve a discutir cuánto debe pagar por el gas que también produce

Nicolás Muñoz

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mayo 21, 2026
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El proyecto mantiene a la región dentro del régimen, pero cambia la forma de calcular el beneficio. La compensación ya no se aplicaría sobre toda la tarifa, sino sobre el precio del gas. En términos reales, el alivio en la factura podría perder entre un 15% y un 30% de su potencia actual, según consumo, zona y categoría de usuario.

La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto que modifica el Régimen de Zona Fría y abrió una discusión mucho más profunda que una simple corrección tarifaria. La iniciativa fue aprobada por 132 votos afirmativos, 105 negativos y 4 abstenciones, y ahora deberá ser tratada por el Senado, donde las provincias tendrán la última palabra antes de que los cambios puedan convertirse en ley.

Para la Patagonia, el punto central es que el proyecto no elimina el beneficio. Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y La Pampa seguirían dentro del régimen diferencial, junto con con la región de Malargüe y la Puna. Pero la iniciativa cambia el mecanismo de cálculo y ahí aparece el verdadero impacto: la compensación pasaría a aplicarse sobre el precio del gas natural y del gas propano indiluido por redes, y no sobre el conjunto de la tarifa final que pagan los usuarios.

Esa diferencia técnica puede parecer menor, pero no lo es. Una factura de gas no está compuesta solamente por el gas que se consume. También incluye transporte, distribución, cargos fijos, gas retenido, tasas, impuestos y otros conceptos que terminan formando parte del monto final que paga cada familia. Si el descuento se concentra solo en el precio del gas, la Patagonia conservaría formalmente la Zona Fría, pero el beneficio efectivo sería menor en la boleta.

El Gobierno nacional defendió el proyecto con un argumento fiscal y de ordenamiento. Según el mensaje enviado por el Poder Ejecutivo, la ampliación de Zona Fría aprobada en 2021 extendió el beneficio a regiones que, para la mirada oficial, no tienen condiciones climáticas equivalentes a las zonas originalmente alcanzadas. También sostiene que esa ampliación incrementó el universo de beneficiarios, elevó el costo del sistema y generó subsidios cruzados entre jurisdicciones.

El texto oficial plantea además que el Fondo Fiduciario que financia el régimen ya no alcanza para cubrir la totalidad de las compensaciones. El proyecto recuerda que el fondo se sostiene con un recargo aplicado al consumo de gas en todo el país y que, aun con la alícuota vigente de hasta el 7,5%, los recursos no serían suficientes para pagar todo el beneficio sin aportes adicionales del Tesoro Nacional.

Desde esa perspectiva, la reforma tiene beneficios para el Gobierno nacional: reduce presión fiscal, ordena la cadena de pagos, focaliza mejor la asistencia en hogares vulnerables y mantiene el reconocimiento a las zonas de mayor severidad climática. También busca que las compensaciones vinculadas al precio del gas lleguen de manera más directa a los proveedores, excluyendo a distribuidoras y subdistribuidoras de parte del circuito de pagos.

Pero desde la Patagonia, la lectura es distinta. El problema no es únicamente si el Estado nacional gasta más o menos. La cuestión es qué ocurre con una región donde el gas no es un consumo accesorio, sino una necesidad estructural. En muchas ciudades patagónicas, calefaccionar una vivienda durante el invierno no responde a una decisión de confort: responde al clima, a la geografía y a la vida cotidiana de miles de familias.

La contra más fuerte del proyecto está justamente ahí: el beneficio seguiría existiendo, pero con menos alcance económico. Hoy, cuando un usuario habla de Zona Fría, piensa en una reducción concreta sobre la factura. Con la reforma, ese alivio podría achicarse porque dejaría de impactar sobre componentes importantes de la boleta. En términos prácticos, los usuarios deberían afrontar con mayor peso el transporte, la distribución, los cargos fijos, las tasas e impuestos que forman parte del monto final.

La estimación más prudente indica que, si el descuento pasa a aplicarse solo sobre el precio del gas y no sobre una base tarifaria más amplia, el beneficio real podría perder entre un 15% y un 30% de su potencia actual. Dicho de otra manera: un usuario que hoy percibe un alivio del 30% sobre una factura amplia podría terminar sintiendo un descuento efectivo más cercano al 22% o 25% sobre el total, según categoría, consumo y zona. En los hogares con beneficio del 50%, el alivio real podría quedar más cerca de una franja aproximada del 37% al 45% sobre la factura final. No es una cuenta uniforme para todos, porque depende del peso relativo que tengan el cargo fijo, el transporte, la distribución, los impuestos y el volumen consumido.

La pérdida no debería explicarse como una eliminación total del beneficio, porque no lo es. Pero tampoco debería minimizarse. La clave es que el porcentaje formal puede seguir apareciendo, mientras el impacto real en el bolsillo se reduce. Esa es la discusión que ahora queda abierta para el Senado.

Durante el debate en Diputados, el oficialismo sostuvo que “focalizar no es ajustar” y que el objetivo es garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan. El diputado Facundo Correa Llano, miembro informante del dictamen de mayoría, defendió el proyecto como parte de un sistema energético sostenible, con equilibrio fiscal, inversión privada y subsidios focalizados.

La oposición planteó lo contrario: que la reforma implica un recorte sobre una política que reconoce condiciones climáticas reales y que afecta a provincias donde el consumo de gas es necesariamente más alto. En ese punto, la discusión dejó de ser meramente técnica y se convirtió en política, territorial y federal.

Zona Fría: qué cambia, qué se mantiene y cuándo se tratará el proyecto en Diputados

La pregunta de fondo: si la Patagonia produce gas, ¿debe pagar igual que el resto del país?

El debate por Zona Fría permite abrir una discusión que la Patagonia debería empezar a plantear con más fuerza: ¿corresponde seguir hablando únicamente de subsidio cuando la región no solo consume gas, sino que también lo produce?

La palabra subsidio instala una idea: que un sector recibe una ayuda financiada por otros. Pero en el caso patagónico, esa explicación queda incompleta. La región es parte central del sistema energético argentino. En la Cuenca Neuquina se produce buena parte del gas que abastece al país. Neuquén concentra el corazón de Vaca Muerta. Río Negro se proyecta como territorio de expansión no convencional, logística energética, transporte y exportación. Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego tienen una historia profunda vinculada a la producción hidrocarburífera. La Patagonia no está afuera del sistema: sostiene una parte central de ese sistema.

Por eso, la pregunta que debería aparecer en el debate público es incómoda, pero necesaria: ¿no deberíamos tener un costo diferenciado del gas por ser una región productora, por soportar inviernos más duros y por aportar recursos estratégicos al país?

No se trata solamente de pedir que Nación mantenga una ayuda. Se trata de discutir si el gas que se produce en la región debe llegar a los hogares patagónicos bajo la misma lógica tarifaria que en territorios donde el consumo es menor, el clima es diferente y la energía aparece solo como producto final. En la Patagonia, la energía no es solo una boleta: es producción, empleo, regalías, infraestructura, impacto territorial y desarrollo.

Río Negro está ingresando en una etapa decisiva de ese mapa. La provincia ya no puede pensarse únicamente como una jurisdicción atravesada por proyectos energéticos. Empieza a ocupar un rol propio en la expansión hacia el este de Vaca Muerta, en los nuevos permisos exploratorios, en la logística del petróleo, en la infraestructura de exportación y en el futuro del gas natural licuado. En ese contexto, discutir Zona Fría solo como un gasto fiscal deja afuera una parte esencial del problema.

La Patagonia aporta al país energía, recursos naturales, territorio, infraestructura y condiciones para el desarrollo de inversiones millonarias. La pregunta es qué recibe a cambio en términos de reconocimiento tarifario para sus propios habitantes. ¿Debe una familia de una provincia productora pagar el gas con la misma lógica que una familia ubicada a cientos o miles de kilómetros de los yacimientos? ¿Debe considerarse únicamente el ingreso del hogar o también la condición climática y productiva del territorio? ¿Zona Fría debe seguir pensándose como subsidio o como un beneficio natural para regiones que producen y consumen energía en condiciones particulares?

El proyecto aprobado en Diputados deja abierta esa discusión. Mantiene a la Patagonia dentro del régimen, pero achica la base sobre la cual se calcula el beneficio. En los papeles, la región seguiría siendo reconocida. En la factura, podría sentir una pérdida real. Y en el fondo, vuelve a aparecer una pregunta que excede esta ley: si la Patagonia genera el gas que mueve buena parte de la Argentina, ¿no debería tener un precio diferencial por su propia condición productora?

Cómo votaron los diputados patagónicos

La votación dejó una foto política clara: la Patagonia no votó en bloque. Hubo legisladores que acompañaron la reforma y otros que la rechazaron, incluso dentro de las mismas provincias alcanzadas por el régimen. Según el acta nominal oficial de la Cámara de Diputados, estos fueron los votos de los representantes patagónicos.

Río Negro

  • Sergio Eduardo Capozzi — Provincias Unidas — A favor
  • Aníbal Tortoriello — La Libertad Avanza — A favor
  • Lorena Villaverde — La Libertad Avanza — A favor
  • Marcelo Mango — Unión por la Patria — En contra
  • Adriana Cristina Serquis — Unión por la Patria — En contra

Neuquén

  • Karina Maureira — La Neuquinidad — A favor
  • Soledad Mondaca — La Libertad Avanza — A favor
  • Gabriela Luciana Muñoz — La Libertad Avanza — A favor
  • Gastón Riesco — La Libertad Avanza — A favor
  • Pablo Todero — Unión por la Patria — En contra

Chubut

  • Jorge Antonio Ávila — Provincias Unidas — A favor
  • Maira Frías — La Libertad Avanza — A favor
  • César Treffinger — La Libertad Avanza — A favor
  • José Glinski — Unión por la Patria — En contra
  • Juan Pablo Luque — Unión por la Patria — En contra

Santa Cruz

  • José Luis Garrido — Por Santa Cruz — A favor
  • Jairo Guzmán — La Libertad Avanza — A favor
  • Ana María Ianni — Unión por la Patria — En contra
  • Moira Lanesan Sancho — Unión por la Patria — En contra
  • Juan Carlos Molina — Unión por la Patria — En contra

Tierra del Fuego

  • Santiago Pauli — La Libertad Avanza — A favor
  • Miguel Rodríguez — La Libertad Avanza — A favor
  • Jorge Neri Araujo Hernández — Unión por la Patria — En contra
  • Andrea Freites — Unión por la Patria — En contra
  • Paulo Agustín Tita — Unión por la Patria — En contra

La Pampa

  • Martín Ardohain — PRO — A favor
  • Adrián Ravier — La Libertad Avanza — A favor
  • Abelardo Ferrán — Unión por la Patria — En contra
  • Varinia Lis Marín — Unión por la Patria — En contra
  • Ariel Rauschenberger — Unión por la Patria — En contra

Con esa votación, el proyecto quedó a mitad de camino. La media sanción no modifica de inmediato las facturas, porque todavía falta el tratamiento en el Senado y la posterior publicación en el Boletín Oficial. Pero la señal política ya está dada: Diputados avaló una reforma que mantiene a la Patagonia dentro de Zona Fría, aunque con un beneficio potencialmente menor en la práctica.

Para Río Negro y el resto de la región, el debate que viene no será solamente tarifario. Será una discusión sobre federalismo energético, sobre el costo real de vivir en territorios fríos y sobre el reconocimiento que deberían tener las provincias que producen la energía que consume el país.

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