El consorcio integrado por YPF, ENI y XRG seleccionó la propuesta de Pumpco y Bonatti para construir uno de los sistemas de transporte más importantes proyectados desde Vaca Muerta hacia la costa rionegrina. Contreras Hermanos sería el socio local. La obra todavía depende de la decisión final de inversión del megaproyecto de GNL.
Argentina LNG dio un nuevo paso en la definición de la infraestructura que necesitará para transformar el gas de Vaca Muerta en una corriente exportadora de escala mundial. El consorcio que integran YPF, la italiana Eni y XRG seleccionó la propuesta encabezada por la estadounidense Pumpco y la italiana Bonatti para la construcción del sistema de ductos que conectará la cuenca neuquina con la costa rionegrina.
La decisión dejó en segundo lugar a la alianza Techint-Sacde y comienza a modificar el mapa de las empresas que compiten por las grandes obras de infraestructura energética del país.
La compulsa comprende un gasoducto troncal de 48 pulgadas y un poliducto de 24 pulgadas que se extenderán desde la zona de Tratayén, en Neuquén, hasta Punta Colorada, en Río Negro. El sistema será una pieza central para transportar hasta el Atlántico los hidrocarburos que sostendrán el desarrollo de Argentina LNG.
La inversión estimada para la construcción del gasoducto ronda los US$1.200 millones y la propuesta seleccionada habría resultado alrededor de un 15,00% más económica que la presentada por Techint-Sacde. Pumpco y Bonatti avanzarían con Contreras Hermanos como socio local del proyecto, una combinación que reúne experiencia internacional en grandes ductos con conocimiento del terreno y del mercado argentino.
No se trata de una obra más. El gasoducto proyectado tendrá unos 527 kilómetros y 48 pulgadas de diámetro, una dimensión inédita para la Argentina. Su escala será superior a la del Gasoducto Perito Moreno y responde a una lógica diferente: mientras buena parte de la infraestructura gasífera argentina fue construida históricamente para abastecer el mercado interno, este sistema nacerá principalmente para alimentar una plataforma exportadora de GNL.
El dato permite dimensionar el salto que busca dar Vaca Muerta. Argentina LNG no está pensado únicamente como una planta de licuefacción en la costa. Es un desarrollo integrado que comienza en los yacimientos de gas de Neuquén, continúa con el tratamiento y transporte del fluido y termina con su transformación en gas natural licuado para ser despachado en grandes buques hacia los mercados internacionales.
YPF, Eni y XRG trabajan sobre una primera etapa con una capacidad de producción de 12 millones de toneladas anuales de GNL. El esquema contempla dos unidades flotantes de licuefacción de 6 millones de toneladas anuales cada una y utilizará recursos dedicados de Vaca Muerta para abastecer esa capacidad exportadora.
A fines de junio, las tres compañías también dieron otro paso clave al ordenar el segmento upstream. Eni y XRG acordaron adquirir cada una una participación del 32,00% en la sociedad que concentrará los bloques de gas destinados a Argentina LNG, mientras que YPF conservará el 36,00%.
Los activos involucrados son Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II. De esta manera, el proyecto comienza a cerrar toda la cadena: reservas de gas dedicadas, infraestructura de tratamiento, transporte hasta Río Negro y capacidad de licuefacción para ingresar al mercado mundial.
La selección de los constructores de los ductos se inscribe en esa carrera por llegar a la decisión final de inversión, conocida en la industria como FID. YPF, Eni y XRG trabajan para alcanzar esa instancia durante el segundo semestre de 2026. Recién entonces se dará la señal definitiva para comprometer el capital y comenzar la ejecución integral del proyecto.
Por eso, la adjudicación no significa que las máquinas vayan a ingresar de manera inmediata al terreno. La obra queda vinculada al cierre financiero, contractual y técnico del megaproyecto. Sin embargo, definir quién construirá la infraestructura permite reducir incertidumbre sobre uno de sus componentes más complejos y costosos.
Para Techint, el resultado representa un nuevo revés dentro de una competencia que se volvió mucho más intensa.
La alianza Techint-Sacde también había quedado afuera de la construcción del gasoducto San Matías, el ducto impulsado para abastecer el proyecto de Southern Energy que instalará los buques de licuefacción Hilli Episeyo y MKII frente a la costa rionegrina. En aquella compulsa, la propuesta más competitiva fue la de la unión integrada por Sicim y Víctor Contreras.
Ahora, la situación vuelve a repetirse en una obra todavía mayor.
El fenómeno no significa que Techint haya perdido protagonismo en Vaca Muerta. La compañía mantiene una participación central en algunos de los principales desarrollos de infraestructura de la cuenca. Junto a Sacde tiene a su cargo tramos estratégicos del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y también participa de la ampliación Duplicar Norte de Oldelval.
Lo que sí cambia es el escenario competitivo.
Durante años, Techint fue uno de los actores dominantes en la construcción de grandes ductos en la Argentina. Ahora enfrenta propuestas de compañías internacionales que buscan ganar espacio en el nuevo ciclo inversor abierto por Vaca Muerta.
Pumpco es una de ellas. La empresa estadounidense pertenece al grupo MasTec y posee una extensa trayectoria en la construcción de infraestructura para el Oil & Gas en Estados Unidos. Bonatti, en tanto, es una compañía italiana con experiencia internacional en ductos y grandes proyectos energéticos.
A ellas se suma Contreras Hermanos, con una larga trayectoria dentro del mercado argentino.
La aparición de estos consorcios no es un detalle menor. Vaca Muerta está dejando atrás una etapa marcada fundamentalmente por el desarrollo de los yacimientos para ingresar en otra en la que el principal desafío será construir, en tiempo récord, la infraestructura necesaria para evacuar una producción que continúa creciendo.
El VMOS busca ampliar la salida del petróleo hacia el Atlántico. Los gasoductos de Southern Energy preparan el abastecimiento de los primeros buques de GNL. Duplicar Norte refuerza la capacidad de transporte de crudo. Y Argentina LNG proyecta una infraestructura de una escala que hasta ahora no existía en el país.
En ese tablero, la competencia entre constructoras también cambia de dimensión.
La salida exportadora de Vaca Muerta ya no depende de una sola gran obra ni de un único proyecto. Se está formando una red de oleoductos, gasoductos, plantas de tratamiento, terminales marítimas y unidades de licuefacción que demandará miles de millones de dólares durante los próximos años.
La decisión sobre el gasoducto de Argentina LNG muestra que esa nueva etapa ya empezó a definir ganadores y perdedores.
Techint quedó afuera de una de las mayores obras en disputa. Pumpco y Bonatti dieron un paso decisivo para ingresar a gran escala en el negocio argentino. Y Río Negro vuelve a quedar en el centro de una infraestructura que busca conectar definitivamente los recursos de Vaca Muerta con el mercado mundial.
Ahora, la próxima gran señal será la FID.
Porque recién cuando YPF, Eni y XRG tomen la decisión final de inversión se sabrá si el gasoducto de 48 pulgadas comienza a convertirse en una obra concreta y si Argentina LNG da el salto definitivo desde los planos hacia el terreno.





