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De vender con descuentos a volver a mirar Ormuz: la guerra cambia otra vez el precio del petróleo de Vaca Muerta

Nicolás Muñoz

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Por

julio 8, 2026
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El Brent cerró en US$78,02 por barril después de una suba del 5,20% y el nuevo capítulo bélico entre Estados Unidos e Irán amenaza con revertir el escenario de sobreoferta que había obligado a las petroleras a reducir precios. El mercado pasó, en cuestión de días, de discutir dónde almacenar crudo a volver a temer por el abastecimiento mundial. Para Vaca Muerta, el cambio puede ser decisivo.

El mercado mundial del petróleo volvió a girar en cuestión de horas. Hasta hace pocos días, los operadores discutían cómo absorber una fuerte acumulación de crudo, con productores compitiendo por compradores y ofreciendo importantes descuentos. Ahora, el renovado enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán vuelve a colocar en el centro de la escena una pregunta completamente distinta: ¨¿Qué ocurrirá con el precio si nuevamente se restringe el paso de los buques por el estrecho de Ormuz?.

La reacción fue inmediata. El Brent, principal referencia internacional para el petróleo argentino, cerró este miércoles en US$78,02 por barril, después de subir US$3,86, equivalente a un 5,20%, y alcanzó su mayor valor desde el 19 de junio. El WTI estadounidense avanzó 4,40% y terminó en US$73,52 por barril. Durante la rueda, las subas llegaron a rozar el 9,00%, antes de moderarse.

El movimiento marca un nuevo cambio de escenario para una industria que atraviesa una volatilidad extrema. El precio ya no responde solamente al equilibrio tradicional entre producción y consumo. La capacidad de los buques para entrar y salir del Golfo Pérsico se convirtió nuevamente en una de las variables centrales del mercado.

Antes del inicio de la guerra, por el estrecho de Ormuz circulaba alrededor de una quinta parte de la oferta mundial de petróleo. Las restricciones al tráfico obligaron a varios grandes productores de Medio Oriente a reducir su producción porque, aunque podían extraer crudo, no tenían la misma capacidad para exportarlo. Con la tregua parcial y la recuperación de los movimientos marítimos, ese petróleo comenzó a salir rápidamente al mercado. El resultado fue una transformación casi completa del panorama.

En pocas semanas, el mercado pasó de temer un faltante histórico a encontrarse con una gran cantidad de barriles buscando compradores.

Allí apareció una palabra técnica que explica buena parte de lo ocurrido: contango.

El contango se produce cuando el petróleo disponible para entrega inmediata vale menos que el petróleo que se entregará en los meses siguientes. Es una señal de que existe abundancia de oferta en el corto plazo. En términos más simples: hay más crudo disponible ahora del que el mercado necesita o está dispuesto a comprar.

El fenómeno se hizo evidente en la curva del Brent. A comienzos de julio, el contrato más próximo llegó a cotizar por debajo de los cinco meses siguientes y el diferencial a seis meses cayó hasta US$0,56 por barril negativos. Esa estructura había comenzado a generar incluso incentivos para almacenar petróleo y esperar mejores precios en el futuro, aunque el margen todavía era estrecho frente a costos de almacenamiento y financiamiento estimados entre US$0,80 y US$1 por barril para compañías sin infraestructura propia.

La explicación estaba en la velocidad con la que el petróleo volvió al mercado.

Tras el acuerdo interino entre Estados Unidos e Irán, comenzaron a liberarse cargamentos que habían permanecido atrapados dentro del Golfo. Al mismo tiempo, grandes compañías estatales de Medio Oriente aumentaron agresivamente la oferta. ADNOC, Kuwait Petroleum Corporation y la iraquí SOMO salieron a buscar compradores, mientras Irán intentaba recuperar exportaciones.

Solo ADNOC colocó al menos 48 millones de barriles para cargas entre junio y agosto. La presión fue tan fuerte que algunos de los principales crudos de referencia de Medio Oriente pasaron de venderse con enormes premios durante la guerra a comercializarse con descuentos. El Dubai, que durante el momento más crítico llegó a ubicarse más de US$60 por barril por encima de su referencia, pasó posteriormente a operar con descuento.

El problema para los vendedores fue que las refinerías asiáticas ya habían comprado buena parte del petróleo que necesitaban para los meses siguientes. Cuando los nuevos barriles comenzaron a salir del Golfo, encontraron una demanda que ya estaba parcialmente cubierta.

Ese exceso de oferta no quedó limitado a Medio Oriente. Se expandió por todo el mercado mundial y llegó también a la Argentina.

Según un relevamiento realizado entre compañías del sector, durante las últimas semanas hubo operaciones de crudo Medanito —el petróleo característico de la Cuenca Neuquina y Vaca Muerta— con descuentos de entre US$5 y US$7 por barril respecto del Brent. En algunos casos, los productores aceptaron valores inferiores a los US$70 por barril.

La diferencia con los meses más críticos de la guerra es enorme. En aquel momento, el Medanito llegó a venderse con premios de hasta US$10 por barril sobre el Brent, favorecido por un mercado desesperado por conseguir petróleo disponible. Durante marzo, abril y mayo, el déficit mundial de crudo se acercó a los 4 millones de barriles diarios, según datos de Argus citados por EconoJournal.

Para Vaca Muerta, esa diferencia no es menor.

El precio internacional funciona como referencia, pero el ingreso real de una petrolera depende también del premio o descuento que logra negociar para su crudo. Un Brent elevado puede perder parte de su atractivo si el productor debe ofrecer una fuerte rebaja para conseguir comprador. Por el contrario, un escenario de escasez puede permitir vender por encima de la referencia internacional.

Por eso, el regreso de la tensión en Medio Oriente puede cambiar nuevamente las condiciones comerciales para los productores argentinos.

El mercado recibió este miércoles una primera señal. El Brent subió hasta US$78,02 por barril después de que se debilitara la tregua entre Estados Unidos e Irán y regresaran los temores sobre la seguridad de la navegación por Ormuz. Los analistas volvieron a advertir que la escalada podría limitar la cantidad de buques dispuestos a atravesar el estrecho.

Si el tráfico vuelve a reducirse de manera significativa, los barriles acumulados en el Golfo podrían dejar de presionar sobre los compradores. En ese escenario, el contango podría perder fuerza y el mercado regresaría a una estructura conocida como backwardation: el petróleo disponible hoy vale más que el que se entregará en el futuro porque el mercado necesita asegurarse suministro inmediato.

El cambio sería especialmente relevante para la Argentina en un momento en que Vaca Muerta aumenta su producción y necesita colocar volúmenes cada vez mayores en el exterior. El país está dejando de mirar el precio internacional solamente para determinar el valor de las importaciones o el costo interno de los combustibles. Ahora también lo observa como exportador.

Y allí aparece una paradoja.

Un mercado mundial con abundancia de petróleo puede ofrecer estabilidad y precios moderados, pero obliga a los productores argentinos a competir con descuentos para conseguir clientes. Una crisis geopolítica puede elevar los precios y mejorar los valores de exportación, pero al mismo tiempo dispara los costos energéticos globales, aumenta la incertidumbre y amenaza las rutas comerciales.

La Agencia Internacional de Energía había proyectado, después de la tregua, que el mercado podía regresar a una situación de superávit hacia el último trimestre de 2026. El organismo estimó que los flujos por Ormuz, que antes de la guerra rondaban los 20 millones de barriles diarios y habían caído hasta 9,6 millones de barriles diarios en mayo, comenzaban a recuperarse. Esa normalización era una de las bases del escenario de mayor oferta.

Ahora esa proyección vuelve a estar bajo presión.

En el mercado petrolero global, la distancia entre una sobreoferta y un faltante puede ser apenas el tiempo que tarda un buque en decidir si atraviesa o no el estrecho de Ormuz. Para Vaca Muerta, ese movimiento puede significar pasar de vender con un descuento de hasta US$7 por barril a recuperar premios sobre el Brent.

La guerra volvió a recordarle al mercado que, en 2026, no alcanza con saber cuánto petróleo se produce. También importa, y cada vez más, cuánto de ese petróleo puede llegar efectivamente hasta los compradores.

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