El Brent volvió a superar los US$ 91 por barril y alcanzó valores máximos de las últimas tres semanas. La incertidumbre sobre el tránsito por el Estrecho de Ormuz mantiene elevada la prima de riesgo y vuelve a colocar a Medio Oriente en el centro de las decisiones del mercado petrolero.
El petróleo volvió a subir este miércoles y acumuló su cuarta jornada consecutiva de avances, en un mercado que sigue condicionado por la incertidumbre sobre el Estrecho de Ormuz y las dificultades para normalizar uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
Durante la rueda, el Brent, referencia para el mercado internacional, llegó a operar en torno a los US$ 91,56 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense se ubicó alrededor de los US$ 85,53. Ambos contratos tocaron sus valores más elevados desde finales de julio.
El movimiento confirma que el mercado volvió a incorporar una importante prima de riesgo geopolítico. No se trata solamente de cuánto petróleo pueden producir los grandes exportadores de Medio Oriente, sino de cuánto de ese crudo puede efectivamente llegar a los compradores.
Y allí aparece nuevamente el Estrecho de Ormuz.
Por este corredor marítimo circulaba, antes de la actual escalada militar, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado a nivel mundial. Su importancia es difícil de reemplazar en el corto plazo: conecta a algunos de los mayores productores del Golfo Pérsico con las principales rutas marítimas hacia Asia, Europa y otros mercados.
El cuello de botella ya no está solamente en los pozos
El escenario actual vuelve a mostrar una característica central del mercado energético: tener petróleo disponible no alcanza si existen problemas para transportarlo.
Las dificultades para atravesar Ormuz, el riesgo para los buques, las mayores exigencias de seguridad y la reticencia de algunos armadores a ingresar en la zona reducen la previsibilidad del abastecimiento.
En consecuencia, los compradores comienzan a pagar más para asegurarse suministro y los futuros del petróleo reaccionan incluso antes de que exista una interrupción total de los flujos.
El tránsito comercial por la zona continúa severamente condicionado y numerosos buques siguen evitando el estrecho por el riesgo asociado al conflicto.
A eso se agrega la falta de avances concretos entre Washington y Teherán. Estados Unidos e Irán mantienen posiciones enfrentadas respecto del control y las condiciones para normalizar completamente la navegación, mientras las señales diplomáticas continúan siendo contradictorias.
El resultado es un mercado especialmente sensible: cada declaración política, ataque o modificación en los movimientos de buques puede trasladarse rápidamente al precio del barril.
El Brent recuperó terreno rápidamente
La volatilidad de las últimas semanas permite dimensionar cuánto está pesando Ormuz sobre las cotizaciones.
A comienzos de agosto, las expectativas de una eventual salida diplomática habían provocado una fuerte corrección del petróleo. El Brent llegó a cerrar el 3 de agosto en US$ 83,77, después de una caída cercana al 7% en una sola rueda.
Desde entonces, la situación volvió a deteriorarse.
El martes 18 de agosto el Brent terminó en US$ 91,02, mientras que el WTI cerró en US$ 84,94. Este miércoles ambos indicadores continuaron avanzando y alcanzaron máximos de aproximadamente tres semanas.
La diferencia es significativa: en poco más de dos semanas, el Brent recuperó más de US$ 7 por barril, una muestra de la velocidad con la que las expectativas geopolíticas pueden modificar el valor internacional de la energía.
¿Puede volver el petróleo a los US$ 100?
El interrogante comienza nuevamente a aparecer entre los operadores.
El mercado ya demostró este año que una interrupción severa del tránsito por Ormuz puede llevar al petróleo rápidamente hacia valores de tres dígitos. En marzo, por ejemplo, el Brent llegó a ubicarse nuevamente por encima de los US$ 100 por barril en pleno deterioro de la situación regional.
La posibilidad de regresar a esos niveles dependerá principalmente de cuánto tiempo se prolonguen las restricciones, de la capacidad de los países productores para utilizar rutas alternativas y de la evolución del conflicto.
No hace falta necesariamente una interrupción completa de las exportaciones para impulsar los precios. Menor disponibilidad de buques, seguros más costosos, mayores tiempos logísticos y dificultades para garantizar las cargas también terminan encareciendo cada barril.
Además, el mercado enfrenta otros problemas de oferta. Los embarques rusos se encuentran por debajo de los niveles previstos debido a dificultades operativas en algunos puertos, agregando presión sobre un sistema internacional que ya trabaja con fuertes condicionamientos logísticos.
Qué significa para Vaca Muerta
El nuevo escenario internacional también tiene impacto sobre Argentina.
El crecimiento de Vaca Muerta está permitiendo aumentar las exportaciones de petróleo y, con proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el país apunta a ampliar fuertemente su capacidad para colocar crudo en el exterior durante los próximos años.
En ese contexto, un Brent más alto mejora el valor de los barriles exportados y puede fortalecer los ingresos de las compañías productoras y del país.
Pero existe una contracara.
Un petróleo demasiado caro también puede incrementar el precio internacional de los combustibles, alimentar la inflación global, elevar costos industriales y terminar desacelerando la economía. Si ese proceso reduce el consumo mundial, la propia demanda de crudo puede comenzar a resentirse.
Por eso, para los países exportadores existe un equilibrio delicado: precios elevados mejoran los ingresos por barril, pero una escalada demasiado pronunciada puede terminar afectando al conjunto de la economía mundial.
Con el Brent nuevamente por encima de los US$ 91, el mercado vuelve a demostrar que el precio del petróleo no depende únicamente de lo que ocurre en los yacimientos.
Hoy, una parte importante de su valor se está definiendo en uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta: el Estrecho de Ormuz.





