El secretario general del gremio portuario de San Antonio Este, Osvaldo Mendoza, habló en Energía 360 RADIO sobre la transformación que atraviesa la terminal rionegrina con la llegada de los grandes proyectos energéticos. Recordó los años de esplendor de la exportación frutícola, la caída de la actividad y aseguró que los nuevos embarques de caños están permitiendo avanzar hacia un objetivo histórico de los trabajadores: tener un puerto con movimiento durante todo el año.
El Puerto de San Antonio Este atraviesa una transformación que empieza a modificar una dinámica laboral marcada durante décadas por la estacionalidad de la exportación frutícola. La llegada de buques con miles de caños destinados al San Matías Pipeline, las nuevas exigencias logísticas y la perspectiva de futuros proyectos energéticos vuelven a poner a la terminal rionegrina frente a una escala de actividad que sus trabajadores esperaron durante años.
Osvaldo Mendoza conoce esa historia desde adentro.
El secretario general del gremio portuario comenzó a trabajar en San Antonio Este en 1984, cuando tenía apenas 18 años. Más de cuatro décadas después, habló en Energía 360 RADIO sobre el pasado, el presente y el futuro de un puerto que empieza a integrarse de lleno a la nueva infraestructura energética de Río Negro.
“El estivador, el trabajo portuario y el estibador se llevan en la sangre. Tengo 61 años y arranqué en el 84 en el puerto”, recordó.
Mendoza nació en Santa Rosa, La Pampa, pero desarrolló prácticamente toda su vida laboral en Río Negro. Comenzó como estibador y posteriormente se capacitó como maquinista para trabajar dentro de las bodegas con cargas paletizadas.
Su testimonio permite dimensionar el cambio que está atravesando San Antonio Este: de una terminal históricamente dependiente de unos pocos meses de exportación de fruta a un puerto que empieza a sumar operaciones vinculadas con los grandes proyectos de gas y petróleo que avanzan en la provincia.
De más de cien barcos por temporada a poco más de veinte
Mendoza recordó que uno de los momentos de mayor actividad se produjo cuando la fruta del Alto Valle todavía se cargaba mayoritariamente en las bodegas de los buques.
Según explicó, alrededor de 2005 llegaron a operar aproximadamente 117 barcos durante una temporada.
Con el paso hacia la contenerización de las exportaciones y la caída del volumen productivo de la fruticultura regional, esa dinámica fue modificándose.
El dirigente aseguró que la actividad llegó a reducirse a alrededor de 22 buques por temporada, considerando embarques en bodega y movimientos de contenedores hacia destinos como Uruguay y Europa.
La reducción tuvo un impacto directo sobre los trabajadores.
Durante décadas, la actividad de San Antonio Este estuvo fuertemente concentrada en los cuatro o cinco meses de la temporada frutícola. Finalizada la zafra, el movimiento portuario disminuía drásticamente.
Cambiar esa realidad se convirtió, según Mendoza, en uno de los principales reclamos del sector.
“Siempre golpeando la puerta porque necesitábamos un puerto que trabaje los 12 meses del año. No queríamos un puerto de cuatro meses, cinco meses”, explicó.
Y resumió el momento actual con una frase: “Hoy estamos viviendo esa palabra de que ya iba a llegar”.
Los caños empiezan a cambiar la dinámica del puerto
Energía 360 viene siguiendo desde julio el incremento de la actividad en San Antonio Este.
La terminal comenzó a recibir los embarques destinados al San Matías Pipeline, el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina para abastecer el proyecto de exportación de GNL de Southern Energy.
El segundo cargamento llegó a bordo del Turbo S, proveniente de India, con 3.340 caños de 36 pulgadas. La operación fue completada en apenas 53 horas, cuando inicialmente se habían estimado aproximadamente seis días para finalizar los trabajos. Con los primeros dos embarques, el puerto acumuló 6.827 tubos recibidos.
Mendoza confirmó durante la entrevista que el esquema contempla una sucesión de barcos que mantendrá activa a la terminal durante los próximos meses.
“El 2 de octubre va a estar llegando otro buque con caños y ahí pegadito va a estar otro, así que la primera quincena de octubre va a estar a full con lo que es la descarga de caños”, anticipó.
La información oficial disponible posteriormente confirmó un tercer buque para el 2 de octubre y otro arribo previsto para el 10 de octubre, dentro de un esquema informado de 12 embarcaciones destinadas al traslado de materiales.
Pero Mendoza fue más allá: señaló que existen nuevos proyectos en carpeta que podrían ampliar significativamente el volumen de operaciones.
Para los trabajadores portuarios, esa continuidad es tan importante como la magnitud de cada descarga.
Hasta 90 estibadores movilizados en una operación
El dirigente explicó también cómo funciona una descarga de esta escala y cuánta mano de obra requiere.
Una “mano” de trabajo portuario está integrada por distintos perfiles: guinchero, capataces, estibadores y el denominado “papelero”, encargado de llevar el registro de los movimientos de la carga.
Una mano destinada a determinados trabajos de aliste puede involucrar unas 14 personas.
Cuando se desarrollan operaciones de descarga de caños de manera simultánea, el despliegue crece considerablemente.
Mendoza explicó que durante una operación como la realizada con el Turbo S llegaron a funcionar dos manos sobre el muelle y otras dos en plazoleta, llevando el número de trabajadores de estiba movilizados a alrededor de 90 personas, sin contabilizar otros sectores vinculados con el transporte y la logística interna.
La escala permite entender por qué la continuidad de los arribos resulta determinante para el empleo portuario.
408 caños en cinco horas y media
Uno de los datos que Mendoza destacó fue el rendimiento alcanzado por las cuadrillas locales.
“El último parte que tuve yo fue de 408 caños en cinco horas y media”, señaló.
El ritmo quedó reflejado también en el balance definitivo de la operación: los 3.340 caños del Turbo S fueron descargados en 53 horas, considerablemente por debajo de los seis días inicialmente calculados.
Mendoza explicó que también hubo cambios en la forma en que llega acondicionada la carga desde India.
En el primer barco, relató, parte de los tubos se desplazó durante la navegación, dificultando posteriormente la tarea de los trabajadores dentro de la bodega.
Los nuevos cargamentos, en cambio, comenzaron a llegar con mejores sistemas de sujeción, utilizando atados y grandes tirantes de madera.
Eso permitió ordenar la carga y acelerar los tiempos de descarga.
El rendimiento de las cuadrillas de San Antonio Este, aseguró Mendoza, también recibió el reconocimiento de referentes de la federación portuaria a nivel nacional.
Del temporal a un puerto trabajando en varios frentes
Mendoza recordó particularmente un fin de semana en el que las malas condiciones meteorológicas provocaron una concentración inusual de embarcaciones en la zona.
Cuando mejoró el tiempo, el puerto debió atender simultáneamente diferentes necesidades: aliste de buques, aprovisionamiento, movimiento de mercaderías y descarga de cañería.
La situación puso a prueba una infraestructura y una organización laboral que empieza a trabajar bajo una lógica diferente a la tradicional temporada frutícola.
Esa mayor actividad también fue observada días atrás por el gobernador Alberto Weretilneck durante una recorrida por la terminal.
“El movimiento en el puerto es impresionante”, afirmó entonces el mandatario, al destacar la incorporación de San Antonio Este a la logística de los grandes proyectos energéticos provinciales.
De 800 afiliados a 120
La transformación del puerto también puede medirse a través de la cantidad de trabajadores.
Mendoza recordó que durante los años de mayor intensidad de la carga convencional llegaron a existir aproximadamente 800 afiliados.
La cifra bajó posteriormente a unos 500 trabajadores con la incorporación de la paletización y continuó reduciéndose con la caída de los volúmenes frutícolas y la contenerización.
Actualmente, explicó, el sindicato cuenta con alrededor de 120 afiliados, mientras que la nómina general vinculada con la empresa portuaria ronda las 170 personas incluyendo personal administrativo.
Sin embargo, Mendoza destacó un proceso que considera central desde su llegada a la conducción sindical en 2011: la incorporación de trabajadores a la planta permanente.
“Desde que entramos al sindicato en el 2011 hasta ahora hicimos un pase a planta permanente de 110 trabajadores”, afirmó.
“Lo que se trabaje en Río Negro lo queremos para los rionegrinos”
La generación de empleo local fue otro de los puntos centrales de la entrevista.
Mendoza aseguró que el incremento de la actividad genera consultas constantes de personas interesadas en incorporarse al puerto, pero remarcó que existe un criterio de prioridad territorial.
“Primero respetamos la mano de obra local, porque hay mucha desocupación en todos lados y lo entendemos”, sostuvo.
El dirigente recordó además la reacción del sindicato cuando uno de los primeros movimientos vinculados con los caños terminó canalizándose a través de Puerto Madryn.
“Cuando el primer barco se fue a Madryn, puse el grito en el cielo”, relató.
Su planteo, dijo, fue que los trabajadores de San Antonio Este estaban capacitados para asumir la tarea.
“Les dije que la gente nuestra está capacitada para hacer cualquier trabajo en el puerto. Somos un puerto de aguas profundas y lo que se trabaje en Río Negro lo queríamos para los rionegrinos”, afirmó.
La frase resume una discusión que comienza a acompañar el crecimiento energético provincial: cuánto de la nueva actividad económica quedará efectivamente en las localidades donde se desarrollan los proyectos.
Un puerto preparado para recibir buques más grandes
El crecimiento de la actividad también estuvo acompañado por modificaciones operativas.
Como publicó Energía 360, la Prefectura Naval Argentina autorizó este año que el Sitio 1 del Muelle de Ultramar pueda recibir buques de hasta 200 metros de eslora y 50.000 toneladas de desplazamiento.
El Vigor OL, de 183 metros de eslora y 31 metros de manga, fue el primer carguero en utilizar esa nueva capacidad operativa.
En paralelo, la Provincia amplió las superficies destinadas al almacenamiento. La zona de acopio incorporó nuevas hectáreas para recibir los miles de tubos que llegan desde India y organizar posteriormente su traslado hacia la traza del gasoducto.
No se trata solamente de recibir más barcos. El cambio implica poder descargar, clasificar, almacenar y movilizar grandes volúmenes de materiales sin interferir con el resto de las operaciones de la terminal.
De la fruta a la energía, sin abandonar la identidad portuaria
El relato de Mendoza permite observar la transformación de San Antonio Este desde una perspectiva diferente a la de los números de inversión o los cronogramas de obra.
Durante décadas, el calendario laboral del puerto estuvo determinado prácticamente por una palabra: fruta.
Ahora empiezan a sumarse caños para gasoductos, grandes cargueros, nuevas superficies de acopio, operaciones vinculadas con el GNL y una mayor demanda logística.
El San Matías Pipeline tendrá aproximadamente 472 kilómetros y capacidad para transportar hasta 27 millones de metros cúbicos diarios de gas desde Vaca Muerta hasta la costa rionegrina.
Para los trabajadores de San Antonio Este, sin embargo, el impacto inmediato se mide de una manera mucho más concreta: días trabajados, cantidad de cuadrillas y continuidad de operaciones.
Después de más de 40 años dentro del puerto, Mendoza sintetizó esa expectativa en el objetivo que el sector persiguió durante años: dejar atrás definitivamente un puerto activo solamente durante la temporada frutícola y avanzar hacia una terminal con trabajo durante los 12 meses del año.
La llegada de los primeros barcos de caños todavía representa el comienzo de ese proceso. Pero para quienes conocieron la época de más de cien buques por temporada y luego atravesaron años de caída de actividad, el cambio ya empezó a sentirse en el muelle.





