Alberto Weretilneck firmó este lunes con Nación el convenio que abre el proceso para que la Provincia gestione, administre y mantenga dos corredores estratégicos para la conectividad y la producción. La Ruta 22 será transferida desde Río Colorado hasta Cipolletti y la 151 desde Cipolletti hasta el límite con La Pampa. Ahora comienza el desafío de recuperar trazas deterioradas, resolver obras inconclusas y conseguir el financiamiento necesario.
Río Negro dio este lunes 24 de agosto un paso histórico en materia de infraestructura vial. El gobernador Alberto Weretilneck firmó con el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, el convenio que abre formalmente el proceso para que la Provincia se haga cargo de las rutas nacionales 22 y 151.
El acuerdo permitirá que Río Negro avance sobre la gestión, administración y mantenimiento de dos corredores que atraviesan buena parte de la estructura productiva provincial y que, en los últimos años, adquirieron una importancia creciente por su vinculación con Vaca Muerta.
Según informó oficialmente el Gobierno de Río Negro, la transferencia comprende la Ruta Nacional 22 desde Río Colorado hasta Cipolletti y la Ruta Nacional 151 desde Cipolletti hasta el límite con La Pampa. Son dos trazas fundamentales para el movimiento de personas, mercaderías, producción regional y transporte pesado.
La firma representa el punto de llegada de varios meses de negociaciones entre Provincia y Nación, pero al mismo tiempo marca el comienzo de una etapa mucho más compleja: convertir el traspaso administrativo en obras concretas sobre corredores que presentan sectores deteriorados, trabajos paralizados y problemas acumulados durante años.
En junio, cuando la Provincia comenzó a definir técnicamente las condiciones del traspaso, el presidente de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün, anticipó que Río Negro debía establecer cómo recibiría las rutas y cuáles serían los mecanismos para financiar su recuperación.
“Son obras paralizadas hace tiempo y que con el tránsito pesado generan que su estado sea malo”, explicó entonces el funcionario provincial, quien además adelantó que sería necesario avanzar con proyectos y licitaciones para intervenir las trazas.
La Ruta 151, un corredor estratégico para Vaca Muerta
El traspaso adquiere una dimensión especialmente relevante sobre la Ruta 151.
Desde Cipolletti hacia Cinco Saltos, Barda del Medio y Catriel, la ruta se convirtió en uno de los corredores logísticos utilizados por la actividad hidrocarburífera. Por allí circulan diariamente trabajadores, empresas de servicios, equipos, maquinaria e insumos destinados a la cuenca neuquina.
El crecimiento de Vaca Muerta incrementó esa presión sobre una infraestructura que ya presentaba fuertes deficiencias.
A comienzos de agosto, durante una reunión entre el ministro de Obras y Servicios Públicos de Río Negro, Alejandro Echarren, y la intendenta de Catriel, Daniela Salzotto, el Gobierno provincial volvió a poner el foco sobre el estado crítico de la 151 y su importancia para el desarrollo energético.
La Provincia definió a la ruta como un corredor logístico neurálgico para el transporte de insumos y producción hacia Vaca Muerta y remarcó que el desarrollo de la formación no puede analizarse separado de la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la actividad.
Para Río Negro, esta situación tiene una importancia cada vez mayor. Catriel mantiene una histórica vinculación con la producción hidrocarburífera, mientras el Alto Valle viene aumentando su participación dentro de la cadena de servicios, logística e infraestructura relacionada con Vaca Muerta.
La Ruta 151 conecta precisamente esos espacios.
La Ruta 22, en tanto, constituye la columna vertebral del Alto Valle y uno de los principales corredores de vinculación con Neuquén. Sobre esa traza conviven diariamente tránsito urbano e interurbano, producción frutícola, transporte de cargas y un creciente movimiento relacionado con la actividad energética.
Un problema que arrastra años
La decisión de asumir ambas rutas no surgió de manera repentina.
Río Negro viene reclamando desde hace años soluciones para corredores que presentan deterioro de calzadas y obras inconclusas. En abril, Weretilneck había señalado que la Provincia estaba dispuesta a asumir el desafío, aunque reconoció que el proceso presentaba dificultades técnicas y financieras importantes.
Entre las situaciones mencionadas oficialmente aparecen la rotonda de Choele Choel, el Puente 83 de Cipolletti y distintos sectores de la Ruta 151 entre Barda del Medio y Catriel. También existen intervenciones y contratos vinculados con distintos puntos de la Ruta 22 que deberán ser analizados dentro del nuevo esquema.
El Gobernador había advertido además que sería necesario revisar los proyectos y la situación contractual de obras que fueron iniciadas y posteriormente quedaron paralizadas.
Ese será uno de los puntos centrales de la nueva etapa.
La firma del convenio no significa que todos los problemas existentes sobre las rutas desaparezcan de manera inmediata. La Provincia deberá establecer prioridades, definir técnicamente cada intervención y avanzar con los mecanismos administrativos y financieros necesarios antes de ejecutar las obras.
El financiamiento será uno de los grandes desafíos
El estado de las rutas obliga también a discutir quién financiará su recuperación.
Río Negro dejó en claro durante las negociaciones que asumir las trazas no podía significar utilizar recursos destinados a servicios esenciales para cubrir décadas de falta de inversión vial.
Weretilneck sostuvo meses atrás que la Provincia no podía financiar estas obras utilizando partidas correspondientes a educación, salud o seguridad, por lo que sería necesario construir alternativas específicas para afrontar las intervenciones.
La discusión no es menor.
Mantener cientos de kilómetros de rutas, recuperar sectores deteriorados y eventualmente avanzar hacia obras de mayor envergadura requerirá recursos importantes y planificación de largo plazo.
Por eso, además del aspecto institucional del traspaso, el financiamiento será uno de los temas que determinará la velocidad con la que Río Negro pueda comenzar a mostrar resultados concretos.
De reclamarle a Nación a asumir la responsabilidad

El acuerdo modifica además la relación institucional alrededor de las rutas 22 y 151.
Hasta ahora, los reclamos por el estado de las trazas, su mantenimiento y las obras inconclusas estaban dirigidos fundamentalmente hacia Vialidad Nacional y el Gobierno Nacional.
A partir del proceso iniciado con la firma del convenio, esa responsabilidad comenzará a trasladarse hacia Río Negro.
La Provincia tendrá mayor capacidad para decidir cuáles son las prioridades de intervención y cómo planificar las obras, pero al mismo tiempo deberá responder por los resultados.
Ese cambio es quizás uno de los aspectos más relevantes del acuerdo.
Río Negro gana autonomía sobre dos corredores estratégicos, pero también asume una infraestructura con problemas acumulados y necesidades que exceden ampliamente las tareas habituales de conservación.
Rutas para una provincia que está cambiando
El traspaso llega además en un momento particular para Río Negro.
La Provincia atraviesa una transformación productiva vinculada con el crecimiento de Vaca Muerta y con nuevos proyectos energéticos e industriales que están aumentando las exigencias sobre rutas, puertos, servicios e infraestructura.
Los corredores viales que durante décadas fueron pensados principalmente para conectar localidades y movilizar producción regional ahora deben absorber también una escala creciente de actividad energética.
Ese cambio obliga a pensar las rutas 22 y 151 no solamente como infraestructura vial, sino como piezas de un sistema logístico mucho más amplio.
La experiencia reciente de Vaca Muerta dejó en evidencia que el crecimiento de la producción de petróleo y gas necesita ser acompañado por rutas capaces de soportar el tránsito de trabajadores, equipos, arenas, cañerías, combustibles y servicios.
Por eso, el convenio firmado este lunes representa mucho más que un cambio de jurisdicción.
Río Negro comienza a asumir el control de dos corredores decisivos para su presente y, especialmente, para el nuevo mapa productivo que se está construyendo alrededor de Vaca Muerta.
La firma es un paso trascendente. Ahora comienza la etapa que permitirá medir el verdadero alcance de la decisión: conseguir los recursos, ordenar los proyectos pendientes y transformar el traspaso en rutas más seguras y en obras concretas para quienes las utilizan todos los días.





