El secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa habló en «Energía 360 Radio» sobre el futuro laboral de Vaca Muerta. Defendió la capacitación de trabajadores de la región, cuestionó los ajustes empresarios, reclamó participación sindical en las decisiones vinculadas a las grandes inversiones y advirtió que la incorporación de tecnología debe ir acompañada por estabilidad laboral.
Marcelo Rucci puso al empleo regional en el centro de la discusión sobre la nueva etapa de crecimiento de Vaca Muerta. En diálogo con Energía 360 RADIO, el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa sostuvo que el avance de las inversiones, la infraestructura y las nuevas tecnologías debe traducirse también en oportunidades concretas para quienes viven en la región.
El dirigente anticipó, además, que el sindicato trabaja en la construcción de un nuevo centro de capacitación destinado a preparar trabajadores para incorporarse a la industria hidrocarburífera.
“Estamos trabajando en hacer realidad el gran desafío que es Vaca Muerta, pero siempre apostando a que se ponga en valor el gran esfuerzo que hacen los trabajadores y las necesidades que hay tanto en Río Negro como en Neuquén de puestos de trabajo”, afirmó.
Rucci explicó que el objetivo es ampliar las posibilidades de ingreso al sector para habitantes de ambas provincias.
“Estamos nosotros construyendo un centro de capacitación muy importante para poder darle esa oportunidad a la gente de la región que quiera insertarse en la actividad petrolera”, señaló.
El cuestionamiento a los ajustes empresarios
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la discusión por los costos dentro de Vaca Muerta y las políticas de reducción impulsadas por algunas compañías de servicios.
Rucci volvió a cuestionar el planteo de Halliburton, que reclamó una reducción del 23% sobre tarifas de determinados proveedores, una medida que generó rechazo entre el sindicato y empresas regionales ante el posible impacto sobre la cadena de servicios y el empleo.
“Son las grandes contradicciones en una empresa multinacional como Halliburton que, en definitiva, quiere achicar en gente cuando hoy Vaca Muerta está en plenitud”, sostuvo.
El dirigente también consideró desproporcionadas las condiciones planteadas por la empresa.
“Fue muy desproporcionado primero por los tiempos que dio, en una semana, y después bajar un 23%”, afirmó.
El conflicto abrió nuevamente la discusión sobre la reducción de costos necesaria para mejorar la competitividad de Vaca Muerta y, al mismo tiempo, los límites que esos ajustes deberían tener cuando pueden terminar trasladándose hacia las empresas regionales o sus trabajadores.
“Competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos es imposible”
Rucci también cuestionó las comparaciones directas entre los costos operativos de Vaca Muerta y los principales desarrollos no convencionales de Estados Unidos.
Para el dirigente, las condiciones de infraestructura, disponibilidad tecnológica y desarrollo de proveedores son diferentes.
“Obviamente que no tenemos la tecnología que tiene Estados Unidos, no tenemos todo a mano como tiene Estados Unidos. Estamos hablando de una potencia”, explicó.
Y agregó: “Si nosotros queremos competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos, yo diría que es imposible”.
Su planteo apunta a una de las discusiones que atraviesa actualmente a Vaca Muerta: cómo mejorar productividad y reducir costos sin trasladar toda la presión de eficiencia hacia la cadena de proveedores y el empleo.
Tecnología, más pozos y empleo
La aceleración tecnológica fue otro de los temas abordados durante la entrevista.
Rucci reconoció que las nuevas herramientas permiten reducir tiempos operativos y aumentar la cantidad de pozos que pueden ponerse en producción, pero advirtió que ese proceso no debería implicar automáticamente una reducción de las dotaciones.
“Tienen esa gran posibilidad de duplicar en tiempo la cantidad de pozos que van a hacer. También tienen que tener la capacidad de sostener los puestos de trabajo”, planteó.
Para el sindicalista, tecnología y empleo no deben ser vistos como conceptos contrapuestos.
“Sin el esfuerzo de los trabajadores, la tecnología tampoco serviría de nada”, aseguró.
Seguridad: “Cualquier trabajador puede parar una maniobra insegura”
Rucci dedicó también una parte importante de la entrevista a la seguridad laboral.
Destacó que en los últimos años se avanzó en acuerdos con las operadoras para que los propios trabajadores tengan capacidad de detener una operación cuando detecten una condición que pueda poner en riesgo a las personas.
“Hemos dado pasos importantes en la seguridad. Inclusive hemos convenido con las productoras que cualquier trabajador que detecte una maniobra insegura puede pararla”, explicó.
Según el dirigente, esta herramienta permitió prevenir situaciones potencialmente graves.
“Eso nos ha dado la posibilidad de evitar muchos accidentes”, sostuvo.
En ese contexto, Rucci se refirió a un accidente fatal registrado en una operación de YPF y atribuyó lo ocurrido a una intervención de personal jerárquico en una tarea operativa. Se trata de la descripción realizada por el propio dirigente durante la entrevista.
“Eran dos personas jerárquicas de YPF. Metieron mano en donde no tenían que meter porque el operador en ese momento no estaba, y quisieron hacer una maniobra que desconocían porque evidentemente para hacer lo que hicieron la desconocían, y bueno, costó dos vidas”, afirmó.
El episodio, según planteó Rucci, refuerza la necesidad de respetar procedimientos, responsabilidades específicas y protocolos dentro de una industria en la que un error operativo puede tener consecuencias irreversibles.
RIGI: inversiones, pero con trabajadores en la mesa
Rucci también se refirió al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y consideró que fue una herramienta relevante para atraer los capitales que requieren los grandes proyectos energéticos.
“El RIGI fue una oportunidad muy importante que se le dio a las empresas de ese tipo de inversiones que pueden hacer y que puedan tener un rápido retorno”, señaló.
Pero inmediatamente introdujo una condición: los trabajadores deben participar de la discusión sobre cómo se desarrolla esa nueva etapa.
“Yo siempre digo que para que esto funcione tienen que estar todas las patas de la mesa, y una parte importante de esa pata son los trabajadores”, sostuvo.
La discusión adquiere especial relevancia para Río Negro, donde avanzan simultáneamente grandes obras vinculadas al transporte y la exportación de la producción de Vaca Muerta. Entre ellas se encuentran el sistema Vaca Muerta Oil Sur y el desarrollo de infraestructura destinado a llevar gas hasta la costa rionegrina para los futuros proyectos de GNL.
El Gasoducto San Matías, por ejemplo, fue incorporado este año al RIGI y prevé conectar Vaca Muerta con la costa de Río Negro para abastecer el proyecto exportador de Southern Energy.
Para Rucci, esa transformación debe convertirse en una oportunidad concreta para el empleo provincial.
“Hay una muy buena posibilidad en Río Negro, en el puerto, en los ductos y desarrollo no convencional”, afirmó.
Y agregó: “El gobierno de Río Negro lo debe tener muy presente y va a trabajar para que las oportunidades las tengan los rionegrinos”.
El desafío de formar trabajadores para la nueva escala de Vaca Muerta
La expansión de infraestructura energética hacia Río Negro empieza a trasladar hacia la provincia actividades que hasta hace pocos años se concentraban principalmente en Neuquén.
Oleoductos, gasoductos, terminales de exportación, actividad portuaria y proyectos vinculados al GNL abren una nueva discusión: cuánto del movimiento económico que generan esas inversiones puede transformarse en empleo permanente y desarrollo de capacidades locales.
Para Rucci, la capacitación será una pieza central de esa etapa.
La construcción del nuevo centro de formación que impulsa el sindicato apunta precisamente a preparar trabajadores para los perfiles técnicos que demandará una industria cada vez más especializada.
La definición también refleja una preocupación que atraviesa toda la entrevista: que la mejora de productividad de Vaca Muerta no se mida solamente por cantidad de pozos, velocidad de perforación, reducción de costos o volumen exportado, sino también por su capacidad de generar trabajo en las provincias donde se desarrolla la actividad.
El legado de Guillermo Pereyra
Hacia el final de la conversación, Rucci también habló sobre su responsabilidad al frente del sindicato después de la conducción histórica de Guillermo Pereyra, una de las figuras centrales del sindicalismo petrolero patagónico.
“Haber tenido la oportunidad de tomar esta responsabilidad como secretario general es una carga muy pesada”, reconoció.
Rucci señaló que intenta mantener una línea de continuidad con la construcción gremial de su antecesor y con quienes formaron parte de la historia de la organización.
“Estamos tratando de hacer todo lo mejor posible y honrando no solamente a Guillermo, sino también a los trabajadores que hoy están en los cimientos”, concluyó.
Las definiciones del dirigente dejan planteado uno de los debates centrales que acompañará la próxima etapa de Vaca Muerta: cómo combinar inversiones multimillonarias, tecnología, reducción de costos y aumento de productividad con empleo regional, capacitación y seguridad laboral.





