El presidente de Estados Unidos volvió a referirse a la disputa entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas. Aseguró que una eventual escalada militar sería un “desastre potencial” y afirmó que probablemente le pedirían involucrarse. Las declaraciones llegan en medio de una nueva tensión diplomática y mientras el proyecto petrolero Sea Lion avanza hacia su primera producción.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a introducir a la cuestión Malvinas en la agenda internacional al advertir que una eventual guerra entre Argentina y el Reino Unido por las islas podría transformarse en un “desastre potencial”.
Las declaraciones fueron realizadas este sábado 12 de septiembre en Dublín, luego de una reunión con el primer ministro irlandés, Micheál Martin. Consultado por la situación en el Atlántico Sur, Trump sostuvo que Argentina y el Reino Unido se encuentran actualmente “enfadados” entre sí y planteó que podría terminar involucrándose si la tensión escalara.
“Estoy seguro que me involucrarían en ese desastre potencial, pero probablemente sería capaz de solucionarlo”, afirmó el mandatario estadounidense, según reprodujo la agencia EFE.
Trump también hizo referencia a las dificultades internas que atraviesa el Reino Unido y puso el foco en la distancia geográfica que separa a las islas del territorio británico. Sus declaraciones se suman a las señales que Washington viene dando en las últimas semanas sobre la posición estadounidense frente a la disputa.
El episodio adquiere relevancia porque días atrás el propio Trump había señalado que Estados Unidos se encontraba revisando su postura sobre Malvinas. Hasta el momento, sin embargo, la Casa Blanca no anunció un cambio formal de política respecto de la soberanía sobre las islas.
Desde Londres, la respuesta fue categórica. El gobierno británico volvió a afirmar que no existen dudas sobre su posición respecto de la soberanía y aseguró que transmitió esa postura a Washington.
Las nuevas declaraciones de Trump llegan además en un momento particularmente sensible para la relación entre Argentina y el Reino Unido.
El Gobierno argentino profundizó durante las últimas semanas las medidas contra empresas vinculadas directa o indirectamente con la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes. La cuestión petrolera se transformó así en uno de los principales focos recientes de la disputa.
Como viene informando Energía 360, uno de los proyectos que concentra la atención es Sea Lion, ubicado aproximadamente 220 kilómetros al norte de las islas.
El desarrollo es operado por Navitas Petroleum, que posee el 65%, mientras Rockhopper Exploration controla el 35% restante. Navitas informa que Sea Lion se encuentra actualmente en etapa de desarrollo y mantiene como objetivo alcanzar el primer petróleo en marzo de 2028.
Rockhopper también confirmó durante este año que la Fase 1 fue sancionada y que el proyecto conserva como objetivo iniciar producción durante el primer trimestre de 2028. La compañía informó además que ya existen contratos para el FPSO, el equipo de perforación y servicios de completación, mientras las empresas analizan acelerar las fases posteriores.
Sea Lion volvió a quedar en el centro de la discusión luego de que Argentina endureciera su estrategia sobre las compañías vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas.
Energía 360 viene siguiendo ese proceso a partir de las actuaciones iniciadas sobre empresas, inversores y proveedores, así como de las decisiones de grandes firmas internacionales de servicios petroleros que se desligaron de posibles participaciones en proyectos alrededor de Malvinas.
El conflicto comenzó además a adquirir una dimensión económica mayor.
En los últimos días, distintos medios internacionales pusieron el foco en la posibilidad de que las compañías deban evaluar su participación en proyectos alrededor de las islas frente a las restricciones que podría imponer Argentina para operar dentro del país y, particularmente, en Vaca Muerta.
Sea Lion representa hoy el desarrollo más avanzado de la actividad petrolera offshore alrededor de Malvinas. Pero, como también informó Energía 360, las proyecciones sectoriales muestran un horizonte más amplio.
Un gráfico de Rystad Energy analizado por este medio proyecta que, después de Sea Lion, podrían incorporarse otros desarrollos como Darwin East & West, Casper North y Casper South hacia la década de 2030. En ese escenario, los ingresos generados por la producción de hidrocarburos podrían superar los US$2.000 millones anuales durante algunos años.
Ese contexto permite explicar por qué la disputa por Malvinas comenzó a incorporar con mayor intensidad a la industria energética.
Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las islas y considera ilegítima cualquier actividad hidrocarburífera realizada sin autorización nacional. El Reino Unido, en cambio, sostiene su soberanía sobre el archipiélago y respalda el derecho de los habitantes de las islas a administrar y desarrollar sus recursos.
Las declaraciones de Trump incorporan ahora un tercer actor con peso decisivo en el escenario internacional.
Por el momento, Estados Unidos no anunció una modificación formal de su posición ni asumió un rol de mediación. Pero el presidente estadounidense volvió a referirse públicamente a la posibilidad de intervenir ante una eventual escalada entre Buenos Aires y Londres, en momentos en que la disputa diplomática también comienza a cruzarse con el desarrollo de una nueva etapa petrolera en el Atlántico Sur.





