Según el INDEC, las exportaciones de aceites crudos de petróleo alcanzaron los USD 1.172 millones en mayo, contra los USD 278 millones del mismo mes del año pasado. El dato confirma el peso creciente del shale oil en las cuentas externas del país y anticipa el rol estratégico que tendrá Río Negro con la salida exportadora de VMOS por Punta Colorada a partir del 2027.
Las exportaciones argentinas de petróleo marcaron en mayo un nuevo salto histórico y volvieron a mostrar el cambio estructural que atraviesa la matriz energética del país. Según los datos oficiales del INDEC, las exportaciones de aceites crudos de petróleo alcanzaron los USD 1.172 millones, contra los USD 278 millones registrados en mayo de 2025. La diferencia fue de USD 894 millones y representó una suba interanual del 321,9%.
En términos concretos, se trata de petróleo crudo: el principal producto energético que hoy empuja el crecimiento exportador de Vaca Muerta y que empieza a modificar el peso de la energía dentro de la balanza comercial argentina.
El crecimiento se dio en un contexto internacional atravesado por mayores tensiones geopolíticas y precios más firmes para el crudo, pero el dato de fondo es productivo. Argentina exporta más petróleo porque Vaca Muerta sigue expandiendo su producción y porque el sistema de transporte comienza a acompañar ese salto.
En mayo, el capítulo de combustibles minerales, aceites minerales y productos de su destilación alcanzó exportaciones por USD 1.561 millones, con un aumento interanual del 192,1%. Dentro de ese total, el petróleo crudo fue el producto dominante y explicó la mayor parte del crecimiento.
La balanza comercial energética también mostró una mejora significativa. El saldo positivo del capítulo 27 fue de USD 1.395 millones, muy por encima de los USD 254 millones registrados en mayo del año pasado. Es decir, no solo creció el ingreso de divisas por exportaciones, sino que también se redujo con fuerza la salida de dólares por importaciones energéticas.
El impacto también se observa en el acumulado del año. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones del capítulo energético llegaron a USD 5.344 millones, frente a USD 3.668 millones en el mismo período de 2025. En el caso puntual de los aceites crudos de petróleo, las ventas externas acumuladas alcanzaron USD 3.773 millones, con una mejora interanual del 54,8%.
La otra cara del resultado fue la caída de las importaciones energéticas. En mayo, las compras externas del capítulo 27 bajaron 40,8% interanual, hasta USD 166 millones. El dato más fuerte estuvo en el gasoil, cuyas importaciones pasaron de USD 133 millones en mayo de 2025 a USD 13 millones en mayo de este año. También desaparecieron las compras de gasolinas excluidas de aviación, que un año atrás habían sumado USD 40 millones.
Esa combinación —más exportaciones de crudo y menos importaciones de combustibles líquidos— explica por qué la energía empieza a tener un rol cada vez más relevante en la balanza comercial argentina. En mayo, el país alcanzó exportaciones totales por USD 9.537 millones y un superávit comercial de USD 3.504 millones, ambos registros históricos para la serie informada por el INDEC.
Neuquén fue el gran protagonista dentro del origen provincial de las exportaciones energéticas. De los USD 1.745 millones exportados en combustibles y energía durante mayo, la provincia aportó USD 1.023 millones. El dato refleja el peso de Vaca Muerta como principal motor exportador del sector y confirma que el shale oil ya no es solo una promesa productiva, sino una fuente concreta de divisas para el país.
Para Río Negro, el dato tiene una lectura estratégica. Hoy el mayor volumen exportador se origina en Neuquén y se exporta desde Bahía Blanca, pero el próximo salto de escala dependerá en buena medida de la infraestructura que se está construyendo hacia la costa rionegrina.
El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, con 437 kilómetros entre la cuenca neuquina y Punta Colorada, está diseñado para evacuar crudo hacia el Atlántico y ampliar la capacidad exportadora de la Argentina. La obra permitirá transportar hasta 550.000 barriles diarios, con posibilidad de ampliar esa capacidad a 700.000 barriles por día.
Su puesta en marcha prevista para 2026 puede modificar el mapa logístico del petróleo argentino. Río Negro pasará de ser una provincia con producción convencional y tránsito energético a convertirse en una plataforma clave para la exportación de shale oil al mundo.
El récord de mayo deja una señal clara para la industria: la restricción ya no está solamente en el subsuelo, sino en la capacidad de evacuar, almacenar y embarcar la producción. Por eso, obras como VMOS, la ampliación de Oldelval y las terminales marítimas cobran un valor central para sostener el crecimiento.
Vaca Muerta volvió a demostrar que puede cambiar la cuenta energética argentina. El desafío ahora es transformar estos récords en infraestructura, empleo, desarrollo territorial y competitividad de largo plazo. En ese camino, la costa rionegrina aparece como una pieza decisiva para que el petróleo argentino gane escala internacional.





