El Gobernador presentó en Cipolletti el plan para hacerse cargo progresivamente de 518 kilómetros de las rutas nacionales 22 y 151 y avanzar con la operación del Tren del Valle. Anunció una Ley de Emergencia Vial, un financiamiento inicial de US$60 millones y un estudio integral para proyectar la infraestructura de los próximos 20 años. El desafío es enorme: recuperar corredores castigados durante años y construir una alternativa ferroviaria para una región atravesada por el crecimiento de Vaca Muerta.

Un día después de firmar en Casa Rosada los convenios con Nación, Alberto Weretilneck eligió Cipolletti para explicar cuál será el verdadero alcance de una decisión que modifica la discusión sobre infraestructura en Río Negro.
Ante intendentes, legisladores, empresarios, gremios y representantes institucionales, el gobernador presentó este martes el esquema con el que la Provincia pretende asumir progresivamente la gestión de las rutas nacionales 22 y 151 y avanzar con la operación del Tren del Valle.
No fue solamente una exposición técnica. Weretilneck buscó darle al traspaso una dimensión política y territorial: después de décadas en las que las decisiones sobre esos corredores dependieron de Buenos Aires, Río Negro pretende asumir directamente la responsabilidad sobre una infraestructura que hoy condiciona la seguridad vial, la producción, el desarrollo energético y la movilidad diaria de miles de personas.
El encuentro se realizó en el Centro Cultural de Cipolletti y tuvo también como protagonistas al ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, y al presidente de Tren Patagónico, Roberto López.
La presentación sirvió para poner números a una problemática que durante años se expresó a través de reclamos, accidentes y obras inconclusas.
Weretilneck señaló que entre 2018 y 2026 se registraron 212 personas fallecidas en los corredores involucrados y utilizó ese dato para explicar por qué considera que el problema dejó de ser exclusivamente vial.
Para el Gobernador, el estado de las rutas representa también una emergencia humana, social y económica.
“En memoria de ellos es que estamos tomando esta decisión”, expresó al referirse a las víctimas de accidentes, y recordó que detrás de cada estadística existen familias que perdieron integrantes y personas que quedaron con consecuencias permanentes.
El diagnóstico sobre la Ruta 22 fue igualmente contundente.
La ampliación de aproximadamente 112 kilómetros entre Chichinales y Cipolletti comenzó en 2008. Según los datos expuestos por Weretilneck, hasta hoy solamente fueron terminados alrededor de 45 kilómetros.
El mandatario cuestionó que, paralelamente a las demoras de esa obra, tampoco se sostuvo adecuadamente el mantenimiento del resto de la Ruta 22 ni de la Ruta 151.
Lo definió como el resultado de “años de desinterés, años de desinversión, años de destrato” por parte de los sucesivos gobiernos nacionales.
La discusión adquiere todavía mayor dimensión por el momento que atraviesa la región.
Las rutas que Río Negro pretende administrar no son las mismas rutas que existían antes de la expansión de Vaca Muerta.
La Ruta 151 se transformó en una conexión directa entre Cipolletti, Cinco Saltos, Barda del Medio y Catriel con la actividad hidrocarburífera de la Cuenca Neuquina. Por allí circulan trabajadores, camiones, equipos, insumos y servicios vinculados al Oil & Gas.
La Ruta 22, al mismo tiempo, continúa funcionando como columna vertebral de la actividad del Alto Valle y Valle Medio, donde conviven tránsito urbano, producción frutícola, logística regional, turismo y una creciente circulación vinculada al desarrollo energético.
Weretilneck planteó que ese crecimiento económico y demográfico “ya nos pasó por arriba”.
Su mirada es que el Alto Valle funciona en los hechos como una región metropolitana que nunca fue planificada como tal.
Trabajadores que viven en una ciudad y prestan servicios en otra, estudiantes que se desplazan diariamente, pacientes que deben viajar por atención médica y miles de movimientos laborales entre Río Negro y Neuquén conforman una dinámica que supera los límites administrativos de cada municipio.
Ese escenario es el que la Provincia busca empezar a reorganizar.

518 kilómetros, pero el traspaso será progresivo
El convenio firmado con Nación comprende aproximadamente 518 kilómetros de las rutas nacionales 22 y 151.
En la Ruta 22, Río Negro tendrá intervención desde Río Colorado hasta Cipolletti. La continuidad hacia el norte se realizará por la Ruta 151 desde Cipolletti, atravesando Barda del Medio y Catriel hasta el límite con La Pampa.
Pero la Provincia no recibirá inmediatamente la totalidad de esos kilómetros.
Primero, el convenio deberá ser aprobado por la Legislatura de Río Negro. Luego comenzará un período de transición y cada tramo deberá ser transferido mediante actas específicas.
Los sectores que actualmente se encuentran libres de contratos nacionales podrán ser incorporados primero. Los que todavía poseen obras, contratos o situaciones administrativas pendientes deberán ser saneados por Nación antes de pasar a la órbita provincial.
La primera etapa permitirá intervenir aproximadamente 305 kilómetros: unos 258 kilómetros correspondientes a la Ruta 22 y otros 47 kilómetros de la Ruta 151.
Weretilneck anunció que la semana próxima enviará además a la Legislatura un proyecto para declarar la Emergencia Vial.
La herramienta busca otorgarle al Gobierno provincial mayor capacidad de respuesta para actuar sobre las situaciones más urgentes y acelerar procedimientos administrativos vinculados con las primeras obras.
Junto con esa iniciativa, la Provincia solicitará autorización para avanzar con un financiamiento de hasta US$60 millones, destinado principalmente a sacar a los primeros corredores de lo que el mandatario describió como una situación de “caos”.
El dinero permitirá realizar recuperación de calzadas, bacheo, reparación de banquinas, señalización y trabajos de seguridad vial.
Pero el propio Weretilneck reconoció que esos recursos no serán suficientes para reconstruir toda la red.
“Si alguien piensa que con los fondos del Tesoro de la Provincia podemos financiar una trama vial de estas características, nos estamos engañando”, advirtió.
Por eso anticipó que Río Negro deberá buscar mecanismos complementarios.
Entre las alternativas aparecen financiamientos de organismos multilaterales como CAF, Banco Mundial y BID, además de esquemas que eventualmente podrían incluir participación público-privada o concesiones.
La decisión política de asumir las rutas, por lo tanto, no significa que la Provincia pueda financiarlas solamente con recursos propios.
Significa que pasa a tener la responsabilidad de encontrar las herramientas para hacerlo.
Las primeras obras
La Provincia ya identificó los sectores que requieren respuestas inmediatas.
Entre ellos aparece la finalización de la rotonda en el cruce de las rutas 22 y 250 en Choele Choel; la intervención del sector de Puente 83, en Cipolletti; y las obras sobre la Ruta 151.
Uno de los puntos principales se encuentra entre Barda del Medio y Catriel.
Alejandro Echarren explicó que existe un contrato nacional correspondiente a aproximadamente 106 kilómetros de la Ruta 151 que la Provincia pretende asumir para evitar comenzar nuevamente todo el proceso licitatorio.
El mecanismo podría concretarse mediante un acuerdo entre Vialidad Nacional, Vialidad Rionegrina y la empresa actualmente contratista.
En la 151, el tramo comprendido aproximadamente entre los kilómetros 3 y 109 está alcanzado por ese contrato, mientras que desde allí hasta el límite con La Pampa existen sectores liberados que podrían quedar antes bajo intervención provincial.
También aparece como una obra prioritaria el histórico conflicto entre el tránsito pesado y el puente ferroviario ubicado sobre la Ruta 151 en Cipolletti.
Los reiterados impactos de camiones contra esa estructura provocaron durante años interrupciones del servicio ferroviario y expusieron una incompatibilidad evidente entre la infraestructura existente y la nueva escala logística de la región.
La Provincia analiza una solución estructural que no consistiría solamente en elevar el puente actual.
Entre las alternativas se estudia construir nuevos cabezales y un segundo puente paralelo, de mayor altura, dejando además preparada la infraestructura para una eventual ampliación futura de la calzada.
De reparar rutas a pensar los próximos 20 años
El Gobierno provincial dividió la estrategia en dos etapas claramente diferenciadas.
La primera es urgente: recuperar condiciones mínimas de transitabilidad y seguridad.
La segunda es considerablemente más ambiciosa: rediseñar todo el sistema vial de la región para los próximos 20 años.
Weretilneck anunció que Río Negro comenzó a trabajar junto con Neuquén y el Consejo Federal de Inversiones en la contratación de estudios técnicos para analizar qué infraestructura deberá construirse frente al crecimiento del Alto Valle y de Vaca Muerta.
“Vamos a hacer lo que nunca hizo la Nación, lo que nunca hizo Buenos Aires: planificar, pensar y diseñar”, afirmó.
El estudio no se limitará a las rutas 22 y 151.
La planificación deberá analizar también las rutas provinciales 65 y 69, las distintas conexiones con Neuquén, nuevas colectoras, accesos urbanos, variantes y corredores alternativos.
Entre las posibilidades que quedaron sobre la mesa aparecen la ampliación de la Ruta 22 a cuatro carriles en sectores que hoy no poseen esa configuración y hasta la evaluación de una conexión diferente entre General Roca y Vaca Muerta.
También deberá estudiarse la denominada Ruta de las Arenas, una alternativa logística que viene siendo analizada por áreas técnicas provinciales pero que el Gobierno pretende incorporar dentro de un esquema integral antes de tomar una decisión definitiva.
Ese punto es probablemente una de las definiciones más relevantes de la jornada.
Río Negro no solamente busca reparar lo que recibió deteriorado.
Pretende discutir qué rutas necesita una provincia cuya matriz económica está cambiando aceleradamente por el desarrollo hidrocarburífero, los nuevos proyectos de exportación, la minería y la infraestructura energética.
El Tren del Valle deja de ser un complemento
La presentación de Cipolletti tuvo otro componente que puede resultar igualmente trascendente para la región: la recuperación del Tren del Valle.
El convenio firmado con Nación permitirá que Río Negro asuma la operación del servicio ferroviario, aunque las vías seguirán perteneciendo al Estado nacional y permanecerán sujetas al esquema de concesiones vigente.
Esa diferencia es importante.
La Provincia no recibe la propiedad de la infraestructura ferroviaria, pero sí pretende hacerse responsable del funcionamiento de un servicio que considera estratégico para reorganizar la movilidad del Alto Valle.
Weretilneck lo definió como “un sueño enorme”. La importancia del tren no está únicamente en recuperar un servicio histórico.
La apuesta provincial es que pueda convertirse en una alternativa real para trabajadores, estudiantes, pacientes y personas que diariamente se trasladan entre las ciudades rionegrinas y Neuquén.
Eso permitiría, además, reducir parte de la presión que hoy recae casi exclusivamente sobre las rutas.
El Gobernador vinculó directamente ambas problemáticas.
Menos pasajeros obligados a trasladarse por carretera también significa mayor seguridad y menos vehículos dentro de una red vial congestionada.
Sin embargo, Weretilneck dejó claro que no pretende anunciar una extensión del servicio sin que antes exista confiabilidad operativa.
Lo explicó con un ejemplo concreto: “Si decimos que pasa a las 7:05, tiene que pasar a las 7:05”.
El mensaje apunta al principal desafío de un servicio utilizado para trabajar o estudiar. Una formación que funciona algunos días y otros no puede resultar atractiva para el turismo o viajes ocasionales, pero difícilmente puede transformarse en una verdadera alternativa metropolitana.
Por eso la primera obligación será recuperar vías, material rodante, estaciones, pasos a nivel y condiciones de seguridad antes de ampliar el esquema.
Río Negro ya comenzó a recuperar material ferroviario a través de Tren Patagónico y la hoja de ruta provincial contempla avanzar inicialmente sobre la conexión existente, posteriormente extender el servicio hacia General Roca y, en una instancia posterior, alcanzar Chichinales.
La meta final es construir un corredor ferroviario capaz de conectar nuevamente a las ciudades rionegrinas del Alto Valle con Neuquén.
La Provincia cuenta además con una estructura ferroviaria propia que Weretilneck utilizó como argumento durante su exposición.
Tren Patagónico ya opera el servicio de pasajeros entre Viedma y Bariloche, el tren de cercanías entre Ingeniero Jacobacci y Bariloche, La Trochita y servicios de carga.
Para el Gobierno, esa experiencia constituye una base operativa sobre la cual intentar construir el nuevo Tren del Valle.
De reclamar a tener que responder
La decisión que Weretilneck presentó esta tarde también modifica inevitablemente el escenario político.
Durante años, el deterioro de las rutas 22 y 151 fue responsabilidad del Estado nacional y una fuente permanente de reclamos desde Río Negro.
A partir de ahora esa situación comenzará gradualmente a cambiar.
En cada tramo que la Provincia reciba, también recibirá la responsabilidad política de mantenerlo.
Weretilneck reconoció ese riesgo.
Explicó que dentro de su propio Gobierno hubo discusiones sobre la conveniencia de asumir una infraestructura de semejante magnitud y sostuvo que existían dos caminos: continuar esperando soluciones desde Nación o hacerse cargo.
“Preferí asumir el riesgo”, afirmó.
Ese riesgo no es menor.
Si las obras avanzan, la decisión puede convertirse en uno de los principales activos políticos de la administración provincial. Si los recursos no aparecen o las mejoras no llegan, el reclamo que durante años se dirigió hacia Buenos Aires comenzará a trasladarse hacia Viedma.
Pero el gobernador sostuvo que continuar esperando dejó de ser una alternativa frente al deterioro acumulado.
La lectura provincial es que la transformación productiva y energética ya comenzó y que la infraestructura no puede continuar corriendo detrás de ese proceso.
Por eso el acto de Cipolletti tuvo una dimensión mayor que la firma administrativa realizada un día antes en Casa Rosada.
Río Negro decidió hacerse cargo de dos corredores deteriorados durante años y, simultáneamente, intentar recuperar una herramienta de transporte que puede resultar decisiva para el funcionamiento del Alto Valle.
Rutas y tren dejan así de ser dos discusiones separadas.
La 22, la 151 y el Tren del Valle pasan a integrar una misma estrategia: conectar ciudades, acompañar la producción, absorber el crecimiento generado por Vaca Muerta y ofrecer alternativas a una población que necesita trasladarse diariamente dentro de una región cada vez más integrada.
Weretilneck sintetizó el sentido político de esa decisión hacia el final de su exposición: “A partir de ahora, la decisión de qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo está en nuestras manos”.
Y cerró con una definición que probablemente marque el discurso del Gobierno alrededor del traspaso: “Nuestros temas los resolvemos los rionegrinos”.





