El sistema de fractura eléctrica que Halliburton desplegará junto a YPF ya se encuentra en Argentina. Cada unidad puede entregar hasta 5.000 caballos de fuerza hidráulicos y forma parte de una nueva generación de equipos que busca reducir el uso de diésel, ocupar menos espacio en locación y aumentar la eficiencia de las operaciones.
Vaca Muerta ya puede ponerle imagen a uno de los cambios tecnológicos más importantes que prepara la industria para sus operaciones de completación.

Es ZEUS, el sistema de fractura eléctrica desarrollado por Halliburton que ya arribó a la Argentina y que será incorporado a las operaciones en la formación no convencional en el marco del contrato de largo plazo firmado entre la compañía de servicios e YPF.
Las enormes unidades rojas que integran el sistema permiten dimensionar físicamente una tecnología de la que hasta ahora se hablaba principalmente en términos de potencia, eficiencia y consumo eléctrico.
A simple vista puede parecer otro de los grandes equipos que forman parte de un set de fractura. Pero detrás de su configuración hay una diferencia sustancial: las bombas de ZEUS son accionadas eléctricamente, en lugar de depender directamente de los motores diésel característicos de las flotas convencionales.
Halliburton define a ZEUS como su plataforma de fractura eléctrica de alta potencia. De acuerdo con la información técnica de la compañía, cada unidad de bombeo puede entregar 5.000 horsepower hidráulicos (HHP) y trabajar con elevados caudales durante las exigentes operaciones de estimulación de pozos no convencionales.
Eso permite concentrar una elevada capacidad de bombeo en una menor cantidad de equipos, uno de los factores que puede contribuir a reducir la superficie ocupada por el spread y simplificar la organización de una locación.
La función sigue siendo la misma que en una fractura hidráulica convencional: impulsar a altísima presión la mezcla de agua, arena y aditivos hacia el pozo para generar las fracturas en la roca y permitir que el petróleo o el gas puedan fluir hacia la superficie.
Lo que cambia es cómo se obtiene y administra la enorme cantidad de potencia necesaria para hacerlo.
En un sistema convencional, cada bomba suele contar con su propio motor de combustión. En ZEUS, los motores eléctricos reciben energía desde un sistema de generación que alimenta a las distintas unidades.
Ese cambio abre la posibilidad de utilizar gas natural disponible en el propio yacimiento para generar electricidad y sustituir una parte importante del consumo de diésel. También permite reducir el tránsito asociado al abastecimiento de combustible y disminuir ruido y emisiones locales durante las operaciones.
Como ya informó Energía 360, un set eléctrico completo de estas características puede requerir entre 20 y 30 MW de potencia cuando se encuentra trabajando a alta intensidad.

La magnitud del número explica por qué hablar de “fractura eléctrica” no significa simplemente conectar los equipos a una línea convencional. El sistema necesita una infraestructura energética específica capaz de suministrar una potencia considerable y de hacerlo con estabilidad durante las etapas de bombeo.
ZEUS tampoco es solamente una bomba eléctrica.
Halliburton desarrolló una arquitectura que incluye unidades de bombeo, sistemas eléctricos de distribución, manejo de fluidos y manifolds preparados para trabajar de manera integrada. La compañía sostiene que esa configuración busca disminuir puntos de falla, acelerar el montaje y aumentar la capacidad operativa del conjunto.
A esa infraestructura se suma la automatización.
El acuerdo adjudicado por YPF incorpora también OCTIV Auto Frac, la plataforma digital de Halliburton diseñada para automatizar parte de la secuencia de fractura y lograr una ejecución más consistente durante el bombeo.
Es un punto central porque el salto tecnológico que atraviesa Vaca Muerta ya no está relacionado solamente con la potencia de los equipos.
La industria busca reducir los tiempos entre etapas, aumentar las horas efectivas de bombeo, disminuir intervenciones manuales, mejorar la repetitividad de cada fractura y, finalmente, reducir el costo de desarrollar cada pozo.
En ese escenario, electrificación y automatización empiezan a avanzar de manera conjunta.
La llegada de ZEUS tiene además una relevancia adicional para la Cuenca Neuquina. Halliburton confirmó oficialmente que el contrato con YPF representará el primer despliegue internacional de sus servicios de fractura eléctrica ZEUS, una tecnología que hasta ahora había concentrado su desarrollo operativo en Norteamérica.
El acuerdo entre ambas compañías es de largo plazo y contempla servicios integrados de completación para Vaca Muerta. Halliburton lo describió como un contrato multimillonario surgido de un proceso competitivo y basado en una colaboración exclusiva y plurianual con YPF.
Para Vaca Muerta, el desembarco del equipo representa otro paso en una carrera por llevar la productividad del shale argentino hacia estándares cada vez más cercanos a los grandes desarrollos de Estados Unidos.

La formación ya mostró avances significativos en velocidad de perforación, cantidad de etapas de fractura y utilización de esquemas simultáneos de completación. La electrificación agrega ahora otro componente a esa búsqueda permanente de eficiencia.
Por eso, la imagen de ZEUS es algo más que la fotografía de una enorme maquinaria roja.
Es la representación física de la próxima etapa tecnológica que empieza a incorporarse a Vaca Muerta: más potencia eléctrica, mayor automatización y una operación diseñada para fracturar pozos cada vez más rápido y con mayor eficiencia.





