Energía 360

  • Quiénes somos
  • Contacto
  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube
  • Spotify
  • X

EN
ES
PT

EN
ES
PT

  • Energía
  • Minería
  • Oil & Gas
  • Opinión
  • Energía
  • Minería
  • Oil & Gas
  • Opinión
Oil & gas

Confini planteó el próximo desafío energético de Río Negro: preparar trabajadores y empresas para operar la industria del GNL

Nicolás Muñoz

Imagen del autor

Por

agosto 16, 2026
Escuchar artículo

La secretaria de Energía y Ambiente de Río Negro participó del AmCham Energy Forum 2026 y puso el foco en lo que vendrá después de las grandes obras. Proveedores especializados, técnicos capaces de trabajar en buques licuefactores y plantas industriales, nuevas carreras e inglés aparecen entre las capacidades que la provincia deberá desarrollar para que el desembarco del GNL deje empleo y conocimiento en territorio rionegrino.

Río Negro atraviesa actualmente la etapa más visible de su transformación energética: obras, movimiento de equipos, campamentos, nuevos proveedores y grandes inversiones comienzan a modificar distintos puntos de la provincia.

Pero para la secretaria de Energía y Ambiente, Andrea Confini, el verdadero desafío no termina cuando finaliza la construcción.

Durante su participación en el AmCham Energy Forum 2026, la funcionaria puso el foco sobre la segunda etapa que deberá enfrentar Río Negro: preparar trabajadores, empresas e instituciones educativas para operar y mantener durante años la nueva infraestructura energética que se está instalando en la provincia.

Confini integró el panel “GNL: Argentina en el mercado global del gas”, junto a Rodolfo Freyre, de Southern Energy, en un encuentro que reunió en Buenos Aires a más de 850 referentes empresarios, funcionarios y especialistas del sector energético.

Su exposición dejó una definición central para entender el escenario que viene: el desarrollo energético rionegrino debe pensarse en dos tiempos diferentes.

El primero es el que actualmente concentra buena parte de la atención pública: la construcción.

El segundo comenzará cuando esa infraestructura entre en funcionamiento y será mucho más prolongado: la operación, el mantenimiento y los servicios necesarios para sostener una nueva industria energética instalada en territorio provincial.

Del empleo de obra al trabajo especializado

La diferencia no es menor.

Durante la construcción de un proyecto energético se requieren miles de trabajadores vinculados con obra civil, montaje, transporte, soldadura, logística, servicios y múltiples actividades asociadas.

Cuando las instalaciones comienzan a operar, la demanda laboral cambia.

Aparecen perfiles técnicos específicos, personal capacitado para trabajar con equipamiento complejo, mantenimiento industrial, operación marítima, procesos de gas, sistemas eléctricos, instrumentación, seguridad y empresas proveedoras capaces de prestar servicios bajo estándares internacionales.

Ese fue uno de los puntos centrales señalados por Confini.

La funcionaria advirtió que Río Negro deberá desarrollar proveedores y habilidades técnicas específicas para operar con buques, mantener unidades licuefactoras y trabajar en plantas de fraccionamiento y separación, además de avanzar en carreras orientadas a las necesidades que surgirán con esta nueva actividad.

La advertencia apunta a una cuestión estratégica: los proyectos pueden construir instalaciones de enorme escala, pero si no existe una oferta local de trabajadores y empresas preparados para operarlas, una parte considerable de esa demanda deberá cubrirse desde fuera de la provincia.

Confini resumió esa preocupación al señalar que se generará una demanda laboral para la cual actualmente todavía no existe una oferta suficiente en Río Negro.

Es allí donde aparece uno de los principales desafíos de los próximos años: reducir esa brecha antes de que comience la etapa operativa.

El inglés aparece como una herramienta laboral

Entre las capacidades que deberá incorporar la futura fuerza laboral energética rionegrina aparece una que hasta hace pocos años probablemente no ocupaba un lugar central dentro de la discusión hidrocarburífera provincial: el idioma inglés.

Confini sostuvo en AmCham que buena parte de la operación de esta industria, particularmente la vinculada con instalaciones y tecnología internacional, utiliza el inglés como lenguaje habitual de trabajo.

Por eso vinculó la estrategia energética con el programa Río Negro Bilingüe, impulsado por el Gobierno provincial.

“Mucha gente va a trabajar de manera directa, pero muchísima más de manera indirecta”, explicó la funcionaria al dimensionar el efecto que puede generar la nueva actividad. Según planteó, el manejo de las plantas y buena parte de la dinámica de esta industria exige conocimiento del idioma.

La cuestión trasciende a quienes trabajen directamente sobre un buque o dentro de una instalación industrial.

El desarrollo de una cadena asociada al GNL puede demandar servicios de ingeniería, logística, software, mantenimiento, administración, inspección, seguridad, transporte, alimentación y múltiples especialidades que deberán interactuar con compañías, procedimientos y tecnologías internacionales.

La formación, por lo tanto, comienza a convertirse en una parte de la infraestructura que necesita el proyecto.

No se trata solamente de construir gasoductos, plantas o instalaciones marítimas. También será necesario construir capacidades humanas.

Que las inversiones dejen capacidades en Río Negro

Ese concepto atravesó buena parte de la intervención de Confini.

La secretaria sostuvo que la Provincia acompaña las inversiones no solamente mediante permisos y garantías para que los proyectos puedan desarrollarse, sino también trabajando en la profesionalización de los equipos estatales y analizando el impacto urbanístico e industrial que generarán.

También destacó la articulación entre Gobierno, empresas y sindicatos para desarrollar nuevas capacidades laborales.

El objetivo provincial, según explicó, es que el mayor efecto multiplicador de las grandes inversiones esté dado justamente por aquello que permanezca en Río Negro después de las obras: empresas más capacitadas, trabajadores especializados, conocimiento técnico y nuevas actividades económicas.

En ese esquema también aparecen dos herramientas que el Gobierno rionegrino viene utilizando para intentar aumentar la participación local: la prioridad para proveedores provinciales y el régimen conocido como 80/20, orientado a fortalecer la contratación de trabajadores rionegrinos.

Pero el planteo realizado en AmCham introduce una segunda discusión.

No alcanza con garantizar participación local durante la construcción si, cuando llegue el momento de operar las instalaciones, no existen en la provincia los perfiles profesionales necesarios.

Por eso Confini remarcó que el trabajo debe comenzar ahora, antes de que los proyectos ingresen plenamente en funcionamiento.

Una industria que puede permanecer durante décadas

La diferencia entre construir una obra y desarrollar una nueva actividad económica es sustancial.

Una obra tiene principio y fin.

Una industria puede permanecer durante décadas, generar proveedores permanentes, demandar capacitación continua y abrir nuevas oportunidades para técnicos, profesionales y empresas.

Ese es precisamente el salto que Río Negro busca dar con el GNL.

La provincia ya consiguió convertirse en territorio estratégico para algunos de los principales proyectos de exportación vinculados con Vaca Muerta. Ahora comienza una etapa menos visible, pero posiblemente igual de importante: prepararse para que esas instalaciones no sean solamente infraestructura ubicada en Río Negro, sino una industria integrada efectivamente a la economía provincial.

La intervención de Confini en el AmCham Energy Forum dejó planteado ese desafío con claridad.

Durante los próximos años, Río Negro necesitará soldadores, técnicos, operadores, ingenieros y empresas de servicios, pero también perfiles que todavía deberán crearse o especializarse para trabajar en una actividad que hasta ahora prácticamente no existía en la provincia.

El desafío, entonces, ya no pasa únicamente por atraer las inversiones.

Pasa por conseguir que cuando los buques, las plantas y la infraestructura comiencen a operar, los rionegrinos estén preparados para ocupar esos puestos de trabajo y las empresas provinciales tengan capacidad para formar parte de esa cadena de valor.

Porque una de las verdaderas medidas del impacto del GNL no estará solamente en los millones de dólares invertidos o en los volúmenes exportados, sino también en cuánto conocimiento, empleo especializado y capacidad empresarial logre quedar definitivamente en Río Negro.

Andrea Confini Desarrollo GNL RÍO NEGRO Secretaría de Energía Río Negro vaca muerta VMOS

Más noticias

  • Oil & gas, Política & Energía

    16 de agosto de 2026

    Fullone llevó a AmCham uno de los grandes cuellos de botella de Vaca Muerta: las rutas 22 y 151

  • Oil & gas, Política & Energía

    16 de agosto de 2026

    Confini planteó el próximo desafío energético de Río Negro: preparar trabajadores y empresas para operar la industria del GNL

  • Oil & gas, Política & Energía

    16 de agosto de 2026

    Buteler llevó a AmCham el impacto urbano de Vaca Muerta: “Sin infraestructura no hay posibilidad de desarrollarse”

  • Energía
  • Minería
  • Oil & Gas
  • Opinión
  • Quiénes somos
  • Contacto
  • Quiénes somos
  • Contacto

Todos Los Derechos Reservados
© 2024 Energía 360 – Publicidad: [email protected]

Desarrollado por