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Malvinas, petróleo y geopolítica: Alicia Castro advirtió sobre el papel de Estados Unidos en el Atlántico Sur

Nicolás Muñoz

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septiembre 8, 2026
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La exembajadora argentina ante el Reino Unido cuestionó el rumbo diplomático del Gobierno y sostuvo que Estados Unidos utiliza la cuestión Malvinas dentro de su relación estratégica con Londres. Sus declaraciones aparecen cuando el desarrollo petrolero Sea Lion avanza hacia la producción y la Argentina vuelve a endurecer su posición frente a las compañías vinculadas con la explotación de hidrocarburos alrededor de las islas.

La explotación petrolera alrededor de las Islas Malvinas comienza a ocupar un espacio cada vez mayor dentro de una discusión que durante décadas estuvo concentrada principalmente en la soberanía y la diplomacia. El avance concreto del proyecto Sea Lion, la decisión del Gobierno argentino de endurecer su posición frente a las compañías vinculadas con actividades hidrocarburíferas en el archipiélago y el creciente peso estratégico del Atlántico Sur incorporaron ahora al petróleo como una variable central del conflicto.

En ese escenario, Alicia Castro, exembajadora argentina ante el Reino Unido, planteó una fuerte advertencia sobre el papel de Estados Unidos dentro de esta nueva configuración internacional. En una entrevista realizada por el periodista Gustavo Argañaraz para La Opinión Austral, Castro sostuvo que Washington utiliza la cuestión Malvinas como parte de su relación estratégica con Londres y vinculó esa dinámica directamente con los intereses petroleros existentes en el Atlántico Sur.

“Es muy preocupante que Estados Unidos esté usando nuestras Malvinas para negociar con Gran Bretaña como si fueran un activo propio”, afirmó Castro durante la entrevista. La exembajadora también puso en duda que un mayor acercamiento de la Argentina con Washington pueda traducirse automáticamente en un cambio de posición británica respecto de la soberanía de las islas.

La afirmación forma parte de la interpretación política y diplomática de Castro sobre la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido, pero aparece en un contexto en el que la dimensión energética de Malvinas dejó definitivamente de ser una hipótesis de largo plazo.

Como viene informando Energía 360, Sea Lion ya alcanzó su Decisión Final de Inversión y se convirtió en el principal desarrollo petrolero proyectado alrededor de las islas. El yacimiento está ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y es operado por la compañía israelí Navitas Petroleum, que controla el 65% del proyecto, mientras que la británica Rockhopper Exploration posee el 35% restante.

La primera etapa contempla inversiones de hasta US$ 2.100 millones y apunta a recuperar alrededor de 170 millones de barriles, con un pico de producción cercano a los 50.000 barriles diarios. El cronograma actualizado prevé alcanzar el primer petróleo en marzo de 2028.

La magnitud del proyecto explica por qué Sea Lion dejó de ser solamente una discusión sobre exploración offshore. El desarrollo puede generar una transformación estructural sobre la economía de las islas y, al mismo tiempo, incorporar una nueva dimensión económica y estratégica a la controversia de soberanía.

Energía 360 ya informó que las proyecciones vinculadas con el proyecto estiman que la administración isleña podría recibir hasta US$ 8.800 millones en regalías e impuesto a las ganancias durante el desarrollo del yacimiento. No se trata de la facturación total de las compañías, sino de los recursos fiscales que podrían quedar en las islas como consecuencia de la producción petrolera.

Precisamente allí aparece uno de los ejes centrales del planteo de Castro: el control de los recursos energéticos del Atlántico Sur comienza a entrelazarse cada vez más con intereses económicos, diplomáticos y geopolíticos de mayor escala.

Durante la entrevista, la exembajadora también reclamó que la Argentina profundice la aplicación de su legislación contra las compañías que participen en actividades hidrocarburíferas sin autorización nacional y apuntó especialmente contra Navitas Petroleum.

En este punto existen antecedentes concretos. El 18 de abril de 2022, mediante la Resolución 240/2022 de la Secretaría de Energía, el Estado argentino declaró ilegales las actividades desarrolladas por Navitas en la plataforma continental, consideró clandestina a la compañía y la inhabilitó durante 20 años para desarrollar actividades en territorio argentino.

La Ley 26.659 establece la obligación de contar con autorización argentina para desarrollar actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental y también contempla restricciones sobre empresas que tengan participación directa o indirecta en compañías que operen sin ese permiso o que presten servicios para esos desarrollos.

Las declaraciones de Castro llegan además cuando la cuestión petrolera volvió a colocarse en el centro de la agenda argentina. El presidente Javier Milei anunció en los últimos días un endurecimiento de la estrategia frente a las actividades hidrocarburíferas que el país considera no autorizadas en Malvinas y el Gobierno puso en marcha procedimientos sobre 45 personas físicas y jurídicas vinculadas directa o indirectamente con esos desarrollos.

La ofensiva comenzó incluso a generar movimientos dentro de la industria internacional. SLB, Baker Hughes y Halliburton aclararon públicamente que no participan ni tienen previsto involucrarse en proyectos hidrocarburíferos desarrollados alrededor de las islas, mientras Navitas y Rockhopper mantienen por ahora su hoja de ruta hacia 2028.

El tema también produjo una derivación directa sobre uno de los proyectos energéticos más relevantes de Río Negro. Como informó Energía 360, el diputado nacional Maximiliano Ferraro puso bajo análisis la situación de Harbour Energy, compañía británica que posee el 15% de Southern Energy, el consorcio que impulsa la exportación de GNL desde la costa rionegrina.

Ferraro señaló que Premier Oil, una de las denominaciones anteriores vinculadas societariamente con la actual Harbour Energy, había sido inhabilitada en 2013 por sus actividades relacionadas con Malvinas. Sin embargo, Harbour se retiró posteriormente de Sea Lion y el estado jurídico actual de aquella inhabilitación requiere una definición oficial, un punto sobre el que Energía 360 ya advirtió la necesidad de mantener prudencia.

Ese cruce demuestra hasta qué punto la política energética argentina, el crecimiento de Vaca Muerta y la cuestión Malvinas comienzan a intersectarse dentro de una misma agenda internacional.

Castro también cuestionó durante la entrevista el entendimiento alcanzado en septiembre de 2024 entre la entonces canciller argentina Diana Mondino y el secretario de Relaciones Exteriores británico David Lammy y reclamó su denuncia. Según su interpretación, ese esquema favorece el desarrollo económico de las islas.

Más allá de las diferencias políticas que atraviesan el debate, existe un elemento que resulta cada vez más difícil de separar de la cuestión Malvinas: el petróleo comenzó a modificar la escala económica y estratégica del conflicto.

Durante décadas, la exploración offshore alrededor del archipiélago estuvo marcada por descubrimientos, campañas sísmicas y proyectos que no lograban alcanzar una decisión definitiva de inversión. Sea Lion cambió ese escenario. Navitas y Rockhopper ya comprometieron capital, definieron un esquema de desarrollo, avanzan con infraestructura offshore y mantienen como objetivo iniciar la producción en 2028.

Por eso, el debate dejó de involucrar solamente la histórica controversia diplomática entre Buenos Aires y Londres. Hoy también aparecen inversiones multimillonarias, reservas de petróleo, proveedores internacionales, financiamiento, infraestructura offshore, ingresos fiscales y una posición geográfica estratégica en el Atlántico Sur.

Las declaraciones de Alicia Castro vuelven a colocar esa dimensión geopolítica en primer plano. Su lectura sobre el papel de Estados Unidos representa una posición propia de la exembajadora, pero introduce una discusión que ganará relevancia a medida que Sea Lion avance hacia la producción: quién controla los recursos energéticos del Atlántico Sur y qué consecuencias puede tener ese control sobre una disputa de soberanía que continúa abierta.

Fuente de las declaraciones de Alicia Castro: entrevista realizada por Gustavo Argañaraz y publicada por «La Opinión Austral» el 6 de septiembre de 2026.

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