La compañía controlada por Mercuria proyecta más que duplicar su producción durante los próximos dos años y Confluencia Norte y Sur, en territorio rionegrino, forman parte central de ese crecimiento. El rionegrino Pablo Bizzotto también anticipó que el grupo evalúa sumar un nuevo hub petrolero e ingresar al negocio del gas.
Phoenix Global Resources prepara un nuevo salto de escala en Vaca Muerta. La petrolera avanza con la documentación para presentar durante agosto un proyecto de aproximadamente US$ 6.000 millones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de llevar su producción desde los actuales 25.000/26.000 barriles diarios hasta aproximadamente 60.000 barriles por día en los próximos dos años.
El plan fue detallado por el allense Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix Global Resources, durante el Forbes Energy Summit, donde explicó que la estrategia de crecimiento estará apoyada principalmente sobre los desarrollos de Mata Mora, en Neuquén, y Confluencia, en Río Negro.
La dimensión del proyecto permite anticipar la escala que la empresa pretende alcanzar. Phoenix cuenta con un inventario estimado de alrededor de 500 pozos horizontales dentro de este polo de desarrollo, una cartera que le permite proyectar varios años de actividad continua sobre Vaca Muerta.
“Hoy la empresa produce entre 25.000 y 26.000 barriles por día” y el objetivo es alcanzar los 60.000 barriles diarios durante los próximos dos años, explicó Bizzotto. El ejecutivo agregó que la compañía se encuentra terminando los últimos ajustes documentales para presentar formalmente el proyecto bajo el RIGI, por aproximadamente US$ 6.000 millones.
Para Río Negro, el anuncio cobra especial relevancia porque Confluencia Norte y Confluencia Sur dejaron de ser solamente una apuesta exploratoria y comienzan a integrarse a la estrategia de crecimiento de largo plazo de Phoenix.
La petrolera ya presentó ante el Gobierno provincial la declaración de comercialidad de ambas áreas después de completar una etapa exploratoria en la que perforó dos pads con un total de siete pozos horizontales. Los resultados obtenidos llevaron a la compañía a solicitar el avance hacia una etapa de explotación de mayor escala.
El desempeño de los pozos, además, habría superado las previsiones iniciales de la empresa. Bizzotto señaló que Phoenix ya tuvo que comenzar la licitación de una nueva planta de tratamiento de petróleo destinada a Confluencia debido a que la productividad encontrada permitiría completar la capacidad disponible antes de lo previsto.
La situación marca un cambio de escenario para el desarrollo no convencional rionegrino. Phoenix había sido una de las primeras compañías en avanzar con una campaña sistemática sobre la extensión de Vaca Muerta dentro de la provincia y los resultados obtenidos permitieron comenzar a demostrar el potencial comercial de esa porción de la formación.
La propia compañía identifica actualmente a Mata Mora Norte y Sur y Confluencia Norte y Sur como sus principales proyectos operados dentro de Vaca Muerta. Phoenix forma parte de Mercuria Energy Trading, uno de los grandes grupos internacionales dedicados al comercio de energía y commodities.
El crecimiento proyectado, sin embargo, no terminaría en los 60.000 barriles diarios.
Bizzotto anticipó que la decisión de Mercuria es incrementar su exposición en Vaca Muerta y que, en un horizonte de tres a cuatro años, podría conformarse un segundo hub de desarrollo petrolero en algún otro sector de la formación.
Ese nuevo polo tendría una escala relevante: la aspiración es alcanzar entre 40.000 y 50.000 barriles diarios adicionales. La localización todavía no está definida y dependerá de las oportunidades que encuentre el grupo para incorporar nuevas áreas a su cartera.
Entre las alternativas que Phoenix está evaluando aparecen los bloques que Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) lleva adelante dentro de su proceso licitatorio. Bizzotto confirmó que la empresa conoce esas áreas y está analizando junto con sus accionistas las alternativas técnicas para eventualmente participar.
La hoja de ruta de Mercuria también comienza a mirar más allá del petróleo.
El crecimiento de los proyectos argentinos destinados a producir y exportar Gas Natural Licuado abrió una nueva posibilidad para el grupo, que cuenta con una fuerte inserción internacional en los mercados energéticos.
Bizzotto reconoció que el gas comenzó a transformarse en una oportunidad concreta para Phoenix. En su análisis, el avance de los proyectos encabezados por YPF y Pan American Energy modificó la percepción internacional sobre las posibilidades que tiene Argentina de ingresar al mercado global del GNL.
No se trata todavía de un proyecto definido ni de una inversión anunciada en un bloque gasífero específico, sino de una nueva línea estratégica que Mercuria y Phoenix comenzaron a evaluar ante la posibilidad de que Vaca Muerta sume una demanda exportadora de gas de gran escala durante los próximos años.
La estrategia también está atravesada por un concepto que Bizzotto considera determinante para la próxima etapa del shale argentino: la eficiencia.
El CEO de Phoenix sostuvo que Vaca Muerta debe ser capaz de sostener rentabilidad incluso con un petróleo por debajo de los US$ 60 por barril. La expansión de infraestructura, la velocidad para poner en producción los pozos y la reducción de costos aparecen así como factores tan importantes como la productividad del subsuelo.
En el caso de Phoenix, los resultados obtenidos están adelantando incluso algunas inversiones previstas en instalaciones de superficie. La compañía ya puso en marcha una nueva planta de tratamiento en Mata Mora y la necesidad de sumar capacidad en Confluencia muestra que el crecimiento productivo también obliga a acelerar la infraestructura que permitirá procesar y evacuar esos nuevos volúmenes.
Para Río Negro, el movimiento tiene una importancia adicional. El avance de Confluencia Norte y Sur empieza a demostrar que la expansión de Vaca Muerta no termina en el límite con Neuquén y que la provincia puede comenzar a incorporar producción no convencional a una escala sensiblemente mayor.
Phoenix ya había destinado más de US$ 85 millones a la primera etapa exploratoria rionegrina y realizó 228 kilómetros cuadrados de sísmica 3D en Confluencia Norte y Sur. Ese proceso permitió reunir la información que luego sostuvo nuevas perforaciones y la posterior decisión de avanzar hacia la comercialidad de los bloques.
Ahora, con un plan que busca llevar a Phoenix hasta los 60.000 barriles diarios, un RIGI cercano a los US$ 6.000 millones en preparación, alrededor de 500 pozos horizontales en cartera y la intención de Mercuria de ampliar todavía más su presencia en Vaca Muerta, Confluencia aparece como uno de los activos que pueden marcar la próxima etapa del desarrollo hidrocarburífero de Río Negro.





