El secretario general de Petroleros Privados volvió a cuestionar el pedido de la compañía para reducir hasta un 23% los costos de sus proveedores en Vaca Muerta. Aunque reconoció que comenzaron las conversaciones y que la empresa flexibilizó su posición inicial, advirtió que el sindicato no aceptará que el ajuste termine afectando puestos de trabajo.
El conflicto entre Halliburton y parte de su cadena de proveedores en Vaca Muerta sumó un nuevo capítulo. Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, endureció su posición frente al pedido de reducción de costos planteado por la compañía y aseguró que el gremio no permitirá que la discusión comercial termine trasladándose al empleo.
La controversia comenzó luego de que Halliburton solicitara a empresas contratistas una reducción de hasta el 23% sobre los valores de los servicios que prestan en la cuenca neuquina. Energía 360 había informado a comienzos de agosto que la decisión había generado preocupación entre proveedores regionales y dentro del sindicato por el impacto que un ajuste de esa magnitud podría producir sobre empresas de menor escala.
Ahora, Rucci volvió sobre el conflicto y cuestionó particularmente la manera en que se realizó el planteo.
“De la noche a la mañana, decir: ‘En una semana me bajan el 23% o quedan sin trabajo’. Eso me parece que para construir lo que queremos construir en Vaca Muerta fue un despropósito”, afirmó el dirigente sindical.
De acuerdo con sus declaraciones, las partes comenzaron posteriormente a mantener conversaciones y Halliburton habría flexibilizado la postura inicial. Sin embargo, desde el gremio mantienen el estado de alerta ante la posibilidad de que una reducción de costos termine repercutiendo sobre las dotaciones de las empresas contratistas.
Rucci aclaró que el sindicato no pretende intervenir en las negociaciones comerciales entre Halliburton y sus proveedores, pero estableció un límite sobre las consecuencias laborales de esas discusiones.
“Que tengan la plena seguridad de que no vamos a permitir ningún despido”, sostuvo.
El planteo vuelve a colocar en discusión uno de los desafíos que atraviesa actualmente Vaca Muerta: cómo continuar reduciendo costos y aumentando productividad sin trasladar todo el esfuerzo hacia los eslabones más pequeños de la cadena de servicios.
Las operadoras y las grandes compañías internacionales de servicios buscan permanentemente incrementar la eficiencia para que el desarrollo del shale argentino pueda competir con otras cuencas productoras del mundo. Para Rucci, sin embargo, una parte importante de esa mejora ya fue conseguida mediante los niveles de productividad alcanzados en los yacimientos.
El dirigente mencionó como ejemplo los sucesivos récords registrados en perforación y fractura. Su argumento es que el crecimiento de la productividad demuestra que trabajadores y empresas de servicios ya realizaron un esfuerzo importante para bajar los costos por pozo y acelerar los tiempos operativos.
La discusión también aparece en un momento de fuerte actividad para Halliburton a nivel internacional y regional.
Según el balance oficial de la compañía, durante el segundo trimestre de 2026 obtuvo ingresos globales por US$5.714 millones y una ganancia neta atribuible a Halliburton de US$534 millones. El resultado operativo alcanzó los US$778 millones, mientras que el flujo de caja libre fue de US$668 millones.
En Latinoamérica, la multinacional registró ingresos por US$1.123 millones durante el mismo trimestre. La propia compañía explicó que el crecimiento regional estuvo impulsado, entre otros factores, por una mayor actividad de estimulación en Argentina y México.
Esos números corresponden al desempeño global y regional de Halliburton y no permiten determinar de manera individual la rentabilidad de sus operaciones en Vaca Muerta. Sin embargo, forman parte del argumento utilizado desde el sector sindical para cuestionar que el proceso de reducción de costos recaiga principalmente sobre proveedores de menor escala.
Rucci también se refirió al proceso de incorporación tecnológica que atraviesa la industria petrolera. El dirigente aseguró que el sindicato no se opone a la automatización, la inteligencia artificial ni a las nuevas herramientas destinadas a mejorar la productividad, siempre que su implementación no sea utilizada únicamente como mecanismo para reducir puestos laborales.
En ese punto, consideró que la tecnología puede tener un papel especialmente importante en materia de seguridad operacional, uno de los aspectos que el gremio considera prioritarios dentro de los yacimientos.
El conflicto con Halliburton todavía no aparece cerrado. Las negociaciones comerciales continúan y, de acuerdo con lo expresado por Rucci, la posición inicial de la compañía comenzó a modificarse. El sindicato, mientras tanto, dejó marcada su línea roja: acompañará las mejoras de productividad y competitividad de Vaca Muerta, pero buscará impedir que una nueva reducción de costos termine transformándose en pérdida de empleo.





