La Provincia proyecta un financiamiento de hasta US$60 millones para recuperar unos 305 kilómetros en la primera etapa del nuevo esquema vial. Choele Choel, la Ruta 151 entre Barda del Medio y Catriel y Puente 83, en Cipolletti, aparecen entre las intervenciones que el Gobierno decidió atacar primero.
Después de la firma con Nación y mientras avanza el proceso administrativo para asumir efectivamente las rutas nacionales 22 y 151, Río Negro ya empezó a definir dónde concentrará las primeras inversiones.
La estrategia inicial tendrá dos características: actuar sobre los sectores que pueden ser transferidos sin contratos nacionales pendientes y priorizar algunos de los puntos más críticos de ambos corredores.
El Gobierno provincial proyecta intervenir aproximadamente 305 kilómetros en esta primera etapa, con trabajos de recuperación de calzada, bacheo, banquinas, señalización, mantenimiento y seguridad vial.
Para financiar ese paquete, Río Negro viene gestionando un crédito internacional de hasta US$60 millones, con Fonplata como organismo considerado para estructurar el financiamiento.
El monto todavía no debe interpretarse como recursos ya disponibles en las cuentas provinciales. Se trata del esquema financiero que la Provincia viene trabajando para poder afrontar una intervención que Nación no financiará directamente.
La distribución de los primeros kilómetros permite dimensionar dónde estará buena parte del esfuerzo.
De los aproximadamente 305 kilómetros identificados como sectores “liberados”, unos 258 corresponden a la Ruta Nacional 22, entre Río Colorado y Chichinales, mientras que alrededor de 47 kilómetros pertenecen a la Ruta Nacional 151.
Son sectores sobre los que no existen contratos nacionales de obra que impidan avanzar con el nuevo esquema y, por eso, aparecen como los primeros candidatos para recibir trabajos una vez completada la transferencia operativa.
Pero dentro de ese programa general, Río Negro ya fijó tres intervenciones que tendrán prioridad.
Una de ellas es la finalización de la rotonda en la intersección de las rutas nacionales 22 y 250, en Choele Choel.
Se trata de una obra inconclusa que quedó durante años dentro de la estructura contractual de Vialidad Nacional y que la Provincia pretende resolver dentro de la primera etapa de intervención.
La segunda prioridad se encuentra sobre la Ruta Nacional 151, entre Barda del Medio y Catriel.
Este corredor tiene una relevancia particular para la nueva matriz productiva regional.
La 151 constituye una de las conexiones directas entre Río Negro y el norte de la cuenca neuquina y soporta una circulación creciente vinculada con Vaca Muerta. Por allí transitan vehículos particulares, transporte de cargas, equipos, insumos, trabajadores y servicios que se desplazan hacia una región cuya actividad hidrocarburífera continúa expandiéndose.
Ese crecimiento ocurre sobre una ruta que presenta sectores deteriorados y que durante los últimos años se transformó en uno de los principales reclamos de Catriel y de quienes utilizan diariamente el corredor.
El propio Gobierno provincial viene planteando que el desarrollo de Vaca Muerta necesita una infraestructura vial capaz de acompañar el movimiento de recursos, empresas y trabajadores.
Por eso la intervención entre Barda del Medio y Catriel tiene una lectura que excede el mantenimiento vial: forma parte de la discusión sobre cómo conectar a Río Negro con una cuenca energética que está modificando los flujos logísticos de toda la región.
El tercer punto señalado por la Provincia es Puente 83, en Cipolletti.
Allí existe otro problema acumulado durante años y vinculado a las obras inconclusas de la Ruta 22. La intención provincial es revisar la situación técnica del sector y definir una solución que permita ordenar una zona particularmente sensible dentro de la circulación del Alto Valle.
Las tres prioridades muestran además que la primera etapa no estará concentrada en un único punto de la provincia.
Choele Choel representa una obra pendiente sobre el corredor del Valle Medio; Puente 83 está directamente vinculado con uno de los sectores de mayor intensidad de tránsito del Alto Valle; y la Ruta 151 conecta con el área de influencia de Vaca Muerta.
El esquema combina, de ese modo, obras inconclusas, deterioro de calzada y corredores estratégicos para la producción.
Pero los 305 kilómetros constituyen solamente la primera parte del desafío.
Por fuera de esos sectores quedan tramos que todavía poseen contratos nacionales vigentes o situaciones administrativas que deben resolverse antes de ser transferidos.
Según la planificación que viene desarrollando la Provincia, una segunda instancia deberá abordar aproximadamente 213 kilómetros actualmente condicionados por esas situaciones contractuales.
Dentro de ese universo aparecen cerca de 97 kilómetros de la Ruta 22, particularmente en sectores donde conviven tramos de autovía terminados, obras incompletas y proyectos cuya solución definitiva todavía requiere revisión técnica.
La diferencia entre ambas etapas es central.
La primera busca recuperar rápidamente condiciones básicas de circulación en aquellos lugares donde jurídicamente sea posible actuar.
La segunda demandará una planificación más compleja porque habrá que resolver qué hacer con obras diseñadas hace años, contratos interrumpidos y trazas que pueden necesitar modificaciones frente a una realidad urbana y productiva distinta a la existente cuando fueron proyectadas.
Esa discusión ya empezó a superar incluso los límites de las rutas 22 y 151.
Río Negro firmó con el Consejo Federal de Inversiones un acuerdo para estudiar el sistema vial que necesitará el Alto Valle en las próximas décadas, iniciativa que se proyecta desarrollar también junto con Neuquén.
El análisis deberá contemplar el crecimiento del tránsito, nuevas conexiones interprovinciales, colectoras, variantes y el impacto que continuará generando Vaca Muerta sobre la movilidad regional.
Ese es probablemente el cambio más importante detrás del traspaso.
El desafío inmediato será reparar rutas deterioradas. Pero el problema de fondo es definir si la infraestructura actual puede absorber la transformación productiva que está atravesando el norte de Río Negro.
Los US$60 millones y los 305 kilómetros constituyen, en ese sentido, el primer escalón.
La prueba comenzará cuando la Provincia tome posesión efectiva de los primeros sectores y deba transformar el acuerdo político con Nación en máquinas, obras y mejoras concretas sobre la calzada.
Y allí la discusión dejará de estar centrada en quién tiene la responsabilidad.
Pasará a medirse en algo mucho más tangible: dónde empiezan las obras, cuánto avanzan y si las rutas 22 y 151 comienzan finalmente a acompañar la nueva escala productiva de Río Negro y Vaca Muerta.





