Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones de Combustibles y Energía alcanzaron los US$7.619 millones y crecieron 42,5% interanual. Al mismo tiempo, las cantidades de combustibles importados se redujeron 62,1% frente al máximo registrado en 2022. Un informe de la Universidad Austral identifica al crecimiento de Vaca Muerta como una de las principales razones detrás de este cambio.
Durante muchos años, uno de los problemas estructurales de la economía argentina fue que una parte importante de los dólares generados por las exportaciones debía utilizarse para comprar energía en el exterior.
El crecimiento de Vaca Muerta está modificando progresivamente esa ecuación y Argentina no sólo produce cada vez más petróleo y gas para abastecer el mercado interno, sino que también cuenta con mayores excedentes para exportar. El resultado empieza a observarse en los dos extremos de la balanza energética: ingresan más dólares por las ventas al exterior y se necesitan menos divisas para importar combustibles.
Un informe elaborado por el Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones de la Universidad Austral permite dimensionar ese cambio.
Durante los primeros seis meses de 2026, las exportaciones argentinas de Combustibles y Energía alcanzaron los US$7.619 millones, lo que representó el 15,4% de todas las ventas externas del país.
Frente al mismo período de 2025, el crecimiento fue del 42,5%, convirtiendo a la energía en uno de los sectores de mayor dinamismo dentro de la nueva estructura exportadora argentina.
El petróleo crudo tuvo un papel central en ese resultado porque entre enero y junio se exportaron US$4.693 millones en petróleo, un 47,7% más que durante el primer semestre del año pasado. También crecieron con fuerza las ventas externas de carburantes, que registraron una suba del 53,5%.
El informe vincula directamente este proceso con la consolidación de Vaca Muerta y con el aumento sostenido de la producción nacional.
Pero el cambio no se explica solamente por lo que Argentina vende.
Argentina compra mucho menos combustible afuera
El otro dato relevante aparece del lado de las importaciones, según el estudio, las cantidades de combustibles y lubricantes que Argentina importa se redujeron 62,1% frente al nivel máximo alcanzado en 2022.
En términos simples, el país necesita comprar mucho menos combustible afuera que hace cuatro años.
La Universidad Austral señala que esta reducción está directamente relacionada con el aumento de la producción energética nacional, especialmente a partir de Vaca Muerta, que permitió sustituir una parte creciente de las importaciones.
Ese dato permite entender por qué el impacto de Vaca Muerta sobre la economía argentina va más allá de cuánto petróleo se extrae diariamente.
Cada barril adicional que puede abastecer al mercado interno evita, potencialmente, una compra en el exterior. Y cuando la producción supera las necesidades locales y existe capacidad de transporte, ese mismo crecimiento permite incrementar las exportaciones.
Es decir, Vaca Muerta genera un doble efecto sobre el ingreso y la salida de dólares.
Por un lado, Argentina obtiene más divisas vendiendo energía al mundo. Por otro, necesita destinar menos dólares a importar combustibles.
Un cambio que se profundizó durante la última década
La transformación también se observa cuando se compara el volumen de energía exportado durante la última década.
El informe destaca que las cantidades exportadas de Combustibles y Energía prácticamente se multiplicaron por cuatro entre 2016 y el primer semestre de 2026, reflejando el crecimiento de la producción no convencional.
Es uno de los cambios más importantes que atraviesa actualmente la estructura exportadora argentina.
La agroindustria continúa siendo el principal componente de las ventas externas, pero energía, minería y determinadas actividades industriales están ganando participación y sumando nuevas fuentes de generación de divisas.
Durante el primer semestre de 2026, Argentina exportó en total US$49.454 millones y obtuvo un superávit comercial de US$13.923 millones, el más elevado para un primer semestre de la historia reciente, de acuerdo con el estudio.
La energía no explica por sí sola ese resultado, pero se convirtió en uno de los sectores que más rápidamente está aumentando su aporte.
El próximo salto será exportador
El proceso todavía tiene margen para profundizarse, el aumento de la producción de petróleo de Vaca Muerta necesita cada vez más infraestructura para llegar a los mercados internacionales. Oleoductos, gasoductos, rutas, ferrocarriles y puertos empiezan a adquirir tanta importancia como la propia actividad dentro de los yacimientos.
El escenario que comienza a configurarse es diferente al de hace apenas algunos años. La discusión energética argentina ya no está concentrada exclusivamente en cómo conseguir gas o combustibles para cubrir la demanda interna. Cada vez ocupa más espacio otra pregunta: cuánto petróleo y gas podrá exportar el país y a qué mercados podrá llegar esa producción.
La conclusión que deja el informe es clara: Vaca Muerta comienza a modificar estructuralmente la relación de Argentina con la energía.
El país importa menos combustibles, exporta más hidrocarburos y empieza a convertir una actividad que durante años estuvo asociada a la necesidad de conseguir dólares para pagar importaciones en una fuente creciente de generación de divisas.
Para la Patagonia, el desafío siguiente será todavía mayor: lograr que ese crecimiento exportador se traduzca también en proveedores regionales, infraestructura, capacitación, tecnología y empleo calificado que permanezcan en los territorios donde se está desarrollando esta nueva economía.





