Guillermo Aversano, referente de la Produced Water Society (PWS) en Latinoamérica, explicó en una entrevista con Energía 360 Radio cómo la recuperación del agua utilizada en la producción de petróleo y gas puede reducir costos, mejorar la eficiencia operativa y disminuir la extracción de agua dulce. También analizó las experiencias de Estados Unidos y el potencial de nuevas aplicaciones, desde la agricultura hasta los centros de datos.
La gestión del agua comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en el desarrollo de Vaca Muerta. A medida que aumenta la actividad de perforación y fractura hidráulica, las operadoras enfrentan el desafío de utilizar el recurso de manera más eficiente, reducir los costos asociados a su abastecimiento y avanzar en tecnologías que permitan recuperar los fluidos que regresan de los pozos.
En ese contexto, Guillermo Aversano, referente latinoamericano de la Produced Water Society (PWS), fue entrevistado por Nicolás Muñoz y Fernando Velázquez en el programa Energía 360 Radio, que se emite por LU18 AM 640 los sábados de 12 a 14 horas. Durante la conversación, el especialista explicó cómo está evolucionando la gestión hídrica en la industria y por qué la reutilización se está convirtiendo en una cuestión tanto ambiental como económica.
Uno de los datos más relevantes que compartió fue el impacto del nuevo canon por extracción de agua en Neuquén. Según sus estimaciones, el costo adicional para las operaciones no convencionales puede ubicarse entre USD 200.000 y USD 300.000 por pozo, una cifra que está acelerando el interés de las compañías por recuperar y reutilizar agua en lugar de recurrir exclusivamente a nuevas captaciones.
Qué es el flowback y cuánta agua puede recuperarse
Para comprender la importancia de este proceso, Aversano explicó qué sucede con el agua utilizada durante una fractura hidráulica.
En Vaca Muerta, las operaciones de estimulación de pozos requieren grandes volúmenes de agua que se inyectan a presión, junto con arena y aditivos, para generar fracturas en la roca y facilitar la circulación de los hidrocarburos.
Una parte de ese fluido regresa posteriormente a la superficie. Es lo que se conoce técnicamente como flowback o agua de retorno.
«El agua de retorno o ese agua que conocemos como flowback es ni más ni menos que aproximadamente el 30% de lo que se le inyecta para la fractura hidráulica», explicó Aversano durante la entrevista.
Según detalló, ese retorno se produce principalmente durante los primeros meses posteriores a la estimulación. A medida que avanza la producción del pozo, también puede aparecer agua asociada a los hidrocarburos, que debe separarse y tratarse en las instalaciones de superficie.
Ambas corrientes forman parte de los desafíos de gestión hídrica de la actividad petrolera, aunque sus características y necesidades de tratamiento pueden ser diferentes.
Históricamente, una de las alternativas utilizadas por la industria fue la disposición de estos fluidos en pozos sumideros habilitados para ese fin. Sin embargo, los avances tecnológicos permiten recuperar, acondicionar y reutilizar una proporción importante del agua en nuevas operaciones.
Aversano sostuvo que, mediante distintos procesos de tratamiento, es posible alcanzar niveles de recuperación de entre el 80% y el 100% en determinados sistemas, dependiendo de la calidad del fluido y del destino previsto.
La reutilización, además de reducir la necesidad de extraer agua nueva, permite disminuir los volúmenes que requieren disposición final.
El canon de Neuquén y su impacto en los costos de Vaca Muerta
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la modificación del esquema económico para la utilización del agua en la actividad hidrocarburífera neuquina.
Desde el 1 de julio de 2026, la provincia aplica un nuevo valor del canon para el agua captada y utilizada en perforaciones no convencionales. La medida busca incentivar una utilización más eficiente del recurso, promover su recirculación y favorecer la incorporación de tecnologías de tratamiento.
La normativa fijó inicialmente un valor equivalente a 2,5 litros de gasoil Grado 3 de YPF por cada metro cúbico de agua, con un incremento previsto para enero de 2027, cuando pasará al equivalente de 3 litros.
Durante la entrevista en Energía 360 Radio, Aversano dimensionó el impacto económico de esta decisión sobre las operaciones.
«El gobierno de Neuquén estableció un canon para la extracción de agua, lo que hizo que aumente en un pozo entre 200.000 y 300.000 dólares solamente para tomar agua», señaló.
La estimación expuesta por el especialista evidencia por qué las alternativas de recuperación están ganando relevancia en las decisiones de inversión de las compañías.
Reutilizar agua no solamente permite reducir las nuevas captaciones. También puede disminuir la necesidad de trasladar grandes volúmenes mediante camiones, optimizar la logística de abastecimiento y mejorar la continuidad operativa de los equipos de fractura.
«Esto tiene que ver con la sustentabilidad, pero tiene una connotación muy fuerte en la eficiencia y productividad», remarcó.
En una actividad en la que los tiempos de operación tienen una incidencia directa sobre los costos, disponer de agua recuperada y tratada cerca de los centros de consumo puede representar una ventaja importante.
El modelo de Permian: una experiencia que Vaca Muerta busca aprovechar
Aversano también comparó el desarrollo argentino con la cuenca de Permian, ubicada principalmente en Texas y Nuevo México, Estados Unidos, uno de los principales centros de producción no convencional del mundo.
Allí, las empresas llevan años incorporando tecnologías e infraestructura destinadas al tratamiento, almacenamiento, transporte y reutilización de agua.
Según los datos expuestos por el especialista, actualmente Permian reutiliza en promedio alrededor del 60% del agua de producción para nuevas operaciones de fractura hidráulica, mientras que algunas compañías alcanzan porcentajes superiores.
«Permian hoy reutiliza el 60% del agua para fractura», afirmó, y destacó que existen experiencias empresariales con niveles de recuperación cercanos al 90%.
Para Aversano, Vaca Muerta tiene la posibilidad de avanzar más rápidamente porque dispone de conocimientos y tecnologías que ya fueron desarrollados y probados en Estados Unidos.
«Nosotros, lo que hicieron ellos quizás desde el 2015, capaz lo hacemos en dos años porque obviamente vamos a tomar lo mejor», expresó.
El especialista considera que la industria argentina puede acelerar su curva de aprendizaje mediante la incorporación de esas experiencias, aunque su implementación dependerá de las características de los fluidos, las inversiones en infraestructura y las condiciones operativas de cada proyecto.
Del petróleo a la agricultura y los centros de datos
La entrevista también permitió abordar una perspectiva que comienza a formar parte de las discusiones internacionales: la posibilidad de aprovechar el agua tratada en actividades distintas de la producción de hidrocarburos.
Aversano explicó que en Estados Unidos se están explorando alternativas para destinar agua recuperada a usos productivos, entre ellos determinadas aplicaciones agrícolas y sistemas de refrigeración industrial.
Uno de los sectores mencionados fue el de los data centers, instalaciones que concentran equipamiento informático y necesitan sistemas de refrigeración para controlar las temperaturas generadas durante su funcionamiento.
«Los data centers hoy necesitan dos cosas fundamentales: energía para abastecerse y agua para la refrigeración de los equipos», señaló.
En ese sentido, indicó que las experiencias estadounidenses incluyen proyectos que estudian el aprovechamiento de agua tratada para actividades agrícolas, como el cultivo de alfalfa, y para sistemas de refrigeración.
Estas aplicaciones requieren tratamientos específicos y controles de calidad adecuados a cada uso. Por lo tanto, no significa que cualquier agua recuperada de un pozo petrolero pueda destinarse directamente a la agricultura o a instalaciones industriales.
No obstante, la posibilidad de ampliar sus destinos forma parte de las nuevas líneas de investigación y desarrollo tecnológico de la industria.
Una conferencia internacional que reunió a más de 200 especialistas en Neuquén
La participación de Aversano en Energía 360 Radio se produjo después de la primera conferencia de la Produced Water Society realizada en Argentina y Latinoamérica.
El encuentro tuvo lugar los días 15 y 16 de octubre en el Hilton Garden Inn de Neuquén, antes de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, y reunió a más de 200 participantes y representantes de unas 40 empresas operadoras y de servicios, tanto nacionales como internacionales, según los datos compartidos durante la entrevista.
La PWS es una organización técnica internacional sin fines de lucro que reúne a profesionales, investigadores, empresas y especialistas vinculados con el tratamiento y la gestión del agua en la industria del petróleo y el gas.
Sus antecedentes se remontan a la década de 1990 y al desarrollo de tecnologías para resolver los desafíos asociados al agua de producción en las cuencas estadounidenses.
La llegada de la conferencia a Neuquén permitió intercambiar experiencias internacionales y analizar las necesidades específicas de Vaca Muerta en materia de infraestructura hídrica, tratamiento de fluidos, regulación, innovación tecnológica y reutilización.
En ese escenario, también hubo participación de empresas de Río Negro. Como informó Energía 360, Hidrofrac, compañía con sede en Cipolletti, presentó sus soluciones para el tratamiento y recuperación de fluidos y su experiencia operativa junto a TotalEnergies en Aguada Pichana Este.
La participación de proveedores regionales refleja cómo la gestión del agua también abre oportunidades para el desarrollo de tecnología y servicios especializados dentro de la cadena de valor de Vaca Muerta.
Menor huella hídrica y competitividad internacional
Hacia el final de la entrevista, Aversano planteó que los avances tecnológicos deben estar acompañados por información accesible para la sociedad.
«Necesitamos que la comunicación y el conocimiento sea trasladado bien, porque también se necesita una licencia social para entender el tema del agua», sostuvo.
La utilización del agua en la explotación no convencional genera interrogantes ambientales que requieren información técnica, monitoreo, controles y comunicación transparente sobre los procedimientos utilizados y sus resultados.
Para el especialista, mejorar la gestión del recurso no solamente contribuye a reducir la presión sobre las fuentes naturales, sino que también puede fortalecer la competitividad de la producción argentina.
«Si logramos que tenga una huella de carbono baja y una huella hídrica baja, vamos a lograr que tengamos un petróleo y un gas altamente competitivos para los mercados internacionales», afirmó.
El planteo adquiere relevancia frente a las perspectivas de crecimiento de Vaca Muerta y los proyectos de exportación de petróleo y gas que se desarrollan en la Patagonia.
La recuperación del agua aparece así como uno de los desafíos técnicos y económicos que deberá acompañar la expansión de la producción no convencional. La experiencia internacional demuestra que existen tecnologías disponibles, mientras que su aplicación a mayor escala en Argentina dependerá de inversiones, infraestructura y decisiones operativas de las compañías.
La entrevista realizada en Energía 360 Radio permitió poner cifras y explicaciones técnicas sobre un aspecto de la industria que habitualmente recibe menos atención que los récords de producción o las grandes inversiones, pero que tiene incidencia directa en los costos, el ambiente y la sostenibilidad de las operaciones.





